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Foto. Alejandro Córdoba

Según una nueva investigación científica de la Universidad Davis Health System de California, en Estados Unidos, los ejercicios de gran intensidad son excelentes para luchar con la depresión.

El resultado del estudio reveló que las personas que habían hecho ejercicio poseían mayores niveles de glutamato y ácido gamma-aminobutírico, que ayuda a regular los latidos del corazón, pero igualmente tiene un papel importante en nuestras funciones cognitivas y emocionales.

El estudio, publicado en The Journal of Neuroscience, señaló que ese tipo de ejercicio ayuda a aumentar la presencia en nuestro organismo de dos neurotransmisores esenciales: el ácido glutámico y el ácido gamma-aminobutírico.

El ácido glutámico posee, como misión principal, ser un comodín para el intercambio de energía entre los tejidos; en tanto que el gamma-aminobutírico trabaja en la disminución de la excitabilidad neuronal a lo largo del sistema nervioso.

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El Dr. Richard Maddock, profesor en el Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad Davis Health System de California, dijo que “de esta manera, el ejercicio cobra protagonismo a la hora de combatir la depresión y otros problemas neuropsiquiátricos relacionados con la deficiencia de estos dos neurotransmisores”. A su vez agregó que “el estudio demuestra que el ejercicio activa el circuito metabólico que repone estos dos neurotransmisores”.

Igualmente, manifestó que hacer ejercicio de gran intensidad es una de las actividades más severas a las que se enfrenta nuestro cerebro, mucho más exigente que resolver una fórmula matemática o jugar un partido de ajedrez, pero nadie sabía qué pasaba con toda esa energía que generaba. Según Maddock, “aparentemente, genera más neurotransmisores”.

Para demostrar esta aseveración, el estudio contó con la participación de 38 voluntarios que hicieron ejercicio en bicicletas hasta conseguir el 85% de la capacidad máxima de su corazón. Los investigadores midieron los niveles de ácido gamma-aminobutírico y glutamato en distintas partes de su cerebro tanto antes como luego de las sesiones de ejercicios.

Al mismo tiempo, también hicieron mediciones en un grupo de voluntarios que no practicó ejercicio. El resultado revelaba  que las personas que habían hecho ejercicio poseían mayores niveles de glutamato y ácido gamma-aminobutírico tanto en el cortex visual, cuyo objetivo es procesar la información visual, como en el cortex del cíngulo anterior, que ayuda a regular los latidos del corazón, pero además tiene un papel importante en nuestras funciones cognitivas y emocionales.

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Fuente: .clarin.

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