Gracias a la implantación de un microchip en su cerebro, Ian Burkhart de 24 años recuperó la movilidad de sus manos, luego de quedar tetrapléjico tras un accidente hace seis años.

Burkhart ahora puede agarrar una botella, remover el azúcar, contestar el teléfono y llevárselo a la oreja o tocar una guitarra eléctrica, así lo publicó la revista Nature.

La Universidad Estatal de Ohio y el Instituto de Investigación Médica en Nueva York lograron conectar un implante cerebral a un dispositivo de 130 electrodos capaces de generar movimientos en las manos.

«Ian puede ahora realizar movimientos funcionales, el tipo de movimientos necesarios para las actividades diarias que las personas sin parálisis dan por descontadas», describió Chad Bouton, director de la investigación.

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Estos científicos tardaron aproximadamente diez años para completar la investigación,  un tiempo para el desarrollo del microchip, algoritmos cerebrales para interpretar las señales neuronales y un dispositivo con electrodos para traducir esa información en movimientos.

Asimismo, creen que más adelante se pueda utilizar en pacientes con lesiones cerebrales y de médula espinal.

Fuente: La Nación de Argentina

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