Investigadores de la Universidad Estatal de Colorado en Estados Unidos produjeron un experimento en el que se probó que el sonido «crunch» o crujido de los alimentos podría reducir el consumo de estos en las personas.

«Suele describirse como el sentido olvidado, pero si la gente reparara más en el sonido de la alimentación, lo consumiría menos», explicó Ryan Elder, uno de los cuatro autores del estudio.

Los científicos hicieron tres experimentos distintos para analizar «la prominencia del sonido de la alimentación» y conocer el efecto. Estos, descubrieron que con el simple hecho de que la persona piense en el sonido de la comida, come menos.

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En una de las teorías se utilizó auriculares en los participantes y «mientras más alto se escuchaba menos ingerían».

«Cuando comemos muchas veces no escuchamos lo que estamos masticando e inconscientemente comemos más de lo normal», dijo Mohr. Asimismo, agregó que cualquier sonido del entorno que resalte el de la comida podría producir los mismos efectos, no comer.

Hay situaciones en las que moldeamos el volumen al comer, por ejemplo, cuando estamos reunidos con amigos. «Lo importante es prestar atención a ese ruido, ya sea alto o bajo», concluyó.

Fuente: BBC Mundo

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