Un reciente estudio efectuado por científicos de la Universidad de Dartmouth (EEUU) revela que los niños que ingieren más arroz (o productos que posean este alimento, como snacks y tortitas) tienen mayores concentraciones de arsénico en la orina. Específicamente el doble de los pequeños que no consumían este alimento.

  Carbonell expone que, el arsénico se almacena sobre todo en el germen y en el salvado del arroz, motivo por el que los arroces integrales son los más tóxicos. Para alimentos infantiles, señala, se emplea arroz blanco, «lo más pulido posible», si bien a cambio pierda algunas propiedades del grano entero, como la fibra.

El científico realiza desde el año 90 trabajando en este terreno y alertando de los peligros del consumo de arsénico. Y aunque considera que los niveles establecidos por la Comisión Europea continúan siendo muy altos, admite que «los estudios que venimos realizando demuestran que la industria está haciendo un esfuerzo y los niveles de arsénico inorgánico se han reducido considerablemente en las últimas décadas».
No obstante, a su parecer, habría que limitar igualmente los niveles de arsénico en el arroz destinado a ciertos colectivos, como es el caso de las personas con celiaquía, que ingieren muchos productos a base de este alimento en reemplazo del gluten del trigo. «También para estos productos habría que reducir los niveles a 100 microgramos, como en el caso de los alimentos infantiles».

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En el trabajo estadounidense, se analizó la dieta de 759 niños nacidos entre 2001 y 2014. El 80% de ellos comenzó a comer arroz en su dieta el primer año de vida (y el 32% comía ‘snacks’ a base de este cereal etiquetados como alimentos infantiles). Aquellos que sí lo ingerian, poseían en la orina concentraciones de arsénico de 9,53 microgramos por litro, frente a los 4,97 microgramos en el caso de los niños que comían snacks de arroz y 2,58 de los que aún no comían este cereal.

Los autores, dirigidos por Margaret Karagas, sugieren que se refuercen los esfuerzos para limitar la ingesta de arroz en esta etapa clave del desarrollo infantil, «no sólo están más expuestos en su dieta sino que los niños parecen ser más vulnerables al efecto carcinógeno del arsénico y tienen mayores riesgos de salud derivados de su consumo». De hecho, indican que varios de los productos infantiles analizados contenían niveles de arsénico superiores al límite de 100 microgramos que la UE considera seguro para niños.

Por su parte, José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP), expresa que esto debería ser regulado por las autoridades y fabricantes de alimentos, «sobre todo habría que regularlo en las poblaciones más vulnerables como son los niños o las personas celiacas». «Es verdad que la EFSA [Agencia Europea de Seguridad Alimentaria] efectuó una alerta hace un tiempo advirtiendo de la cantidad alta de arsénico en los alimentos a base de arroz pero pediatras y padres estamos a la espera de que la EFSA y la AECOSAN [la homóloga española] implementen más medidas en ese sentido porque ¿cómo van a comprobar las autoridades el nivel de arsénico en alimentos como papillas a base de arroz o los destinados a la población celiaca?».

Finalmente, Moreno Villares indica que estos niveles de arsénico no van a producir problemas de salud de forma inmediata en los niños sino que «se va acumulando los niveles de sustancias tóxicas en su cuerpo y hay que intentar que su presencia sea la menor posible».

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Fuente: elmundo.es

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