La piel de un recién nacido es sinónimo de suavidad, ya que es muy delicada y requiere de cuidados muy diferentes a la piel de un adulto. Incluso aquellos que se le deben procurar a la piel de niños más grandes.

La doctora Ingrid Rivera, dermatóloga y pediatra, nos dice que cuando un bebé está recién nacido, todavía la unión de las células no está completamente fortificada y no tienen la capacidad de producir pigmento o color,  por lo cual pueden deshidratarse más fácil en condiciones de calor.

Si deseas saber más acerca de este tema, te invitamos a ver el siguiente vídeo

Fuente: ATS

 

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