La anorexia y la bulimia son dos de los trastornos alimenticios más comunes y peligrosos, porque de no ser atacados a tiempo, podrían ocasionar daños irreversibles en el organismo, e incluso, la muerte. Si bien los adolescentes, especialmente los del sexo femenino, son los más propensos, se puede caer en anorexia y/o bulimia en otras etapas de la vida.

La nutricionista Beatriz Berlitz explica que los trastornos de la conducta alimentaria son todas aquellas medidas extremas que le permiten a una persona mantener o bajar su peso de manera radical e incluso peligrosa.

Acota que ambas enfermedades persiguen un concepto errado de belleza formado por la misma sociedad. “La autoestima es el amor por uno mismo y es un proceso que se va aprendiendo en la vida. Las personas que la tienen baja se empiezan a sentir inferior a los demás, se comparan, critican. Hagan lo que hagan nunca están contentas con lo que son”.

Para evitar estos trastornos, y sobre todo para reconocerlos prontamente en los jóvenes, es importante atender a lo siguiente:

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Anorexia

Trastornos alimenticios y redes sociales

La anorexia es un trastorno de la conducta alimenticia, de origen emocional  que se caracteriza por el temor obsesivo a subir de peso, así como por una percepción equivocada del propio cuerpo, que hace que el paciente se vea siempre gordo.

Los anoréxicos limitan su deseo de comer sin importar las consecuencias. Pueden llegar a la inanición y la muerte.

Normalmente comienzan reduciendo la ingesta calórica diaria quitándose los carbohidratos, luego se quitan las grasas, las proteínas y finalmente los líquidos, ocasionándose deshidrataciones severas. Adicionalmente, consumen laxantes, diuréticos y hacen ejercicio en exceso.

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Se desconoce su causa, pero se sabe que los factores sociales y culturales son importantes. La presión social y familiar suele ser motivo de problemas con el peso, especialmente en la adolescencia. Otros factores son:

  • Obesidad propia o materna.
  • Muerte o enfermedad de un ser querido.
  • Separación de los padres.
  • Alejamiento del hogar.
  • Fracasos escolares.
  • Accidentes.
  • Sucesos traumáticos.
La observación por parte de la familia es crucial, sobre todo en la adolescencia, para detectar cualquier hábito o conducta que suponga una señal de alerta. Es fundamental acudir a un médico especialista que pueda dar un diagnóstico acertado.

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Bulimia

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La bulimia nerviosa se caracteriza porque las personas que la padecen suelen darse atracones de comida recurrentes. En cada atracón pueden llegar a consumir hasta 40.000 calorías.

Los bulímicos son incapaces de controlar el impulso que los lleva a comer. En una semana pueden tener cerca de 15 episodios de atracones, seguidos de vómitos.

Aunque su peso puede ser normal, lo que dificulta el diagnóstico de la enfermedad, es importante estar atento al consumo en exceso de purgantes y/o diuréticos; que ingieren tras cada atracón por no poder controlar el sentimiento de culpa y vergüenza que les ocasiona su conducta.

La bulimia puede traer complicaciones clíncas como baja de defensas, alteraciones digestivas, reflujo intestinal, perforación del esófago, pancreatitis, incluso enfermedades cardíacas, óseas y renales.

En el origen de la bulimia intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales que desvirtúan la visión que el enfermo tiene de sí mismo y responden a un gran temor a engordar, al igual que en la anorexia.

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Generalmente la bulimia se manifiesta tras haber realizado numerosas dietas dañinas sin control médico. Muchos de los factores que pueden ocasionarla coinciden con los de la anorexia, por ejemplo:

  • Trastornos afectivos surgidos en el seno familiar.
  • Consumo de drogas.
  • Obesidad.
  • Diabetes Mellitus.

La prevención de estos trastornos alimenticios debe realizarse con un enfoque multidisciplinar. Los especialistas destacan la importancia que tiene la sociedad y la colaboración de modelos, diseñadores, presentadores de televisión, publicistas y deportistas, entre otros profesionales para reducir los mensajes que se lanzan a la población que inciden en la pérdida de peso de forma no responsable y engañosa, así como en las tallas de la ropa.

A nivel familiar, conviene insistir en que las familias sigan una dieta equilibrada y que se evite la obsesión por la dieta, el peso o la imagen corporal.

Por otro lado, es recomendable que no haya una protección excesiva de los padres sobre los hijos. Esto facilitará la autonomía del adolescente y que éste sea capaz de resolver problemas y tomar sus propias decisiones.

Por último, desde la escuela se puede educar a los niños sobre alimentación y nutrición así como fomentar la autoestima, las habilidades sociales y comunicativas.

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La curación de la bulimia se alcanza en el 40% de los casos, si bien es una enfermedad intermitente que tiende a cronificarse. La mortalidad en esta enfermedad supera a la de la anorexia debido a las complicaciones derivadas de los vómitos y el uso de purgativos.

Beatriz Berlitz concluye que una vez diagnosticada cualquiera de estas dos enfermedades, el apoyo familiar es imprescindible y representa parte de la terapia indicada por el médico especialista, generalmente psiquiatra. Además, las personas cercanas deben impedir las actitudes comunes en este tipo de pacientes como lo son alimentarse una vez al día, eliminar las grasas de su dieta y dejar de comer en familia.

Fuente: dmedicina.com

 

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