Quienes excluyen la marcha atlética pueden pensar que es una habilidad que no cansa, muy leve y que es como “caminar rápido”; ni mucho menos: la marcha atlética es muy provechosa para la salud y va más allá del beneficio físico que logre brindar al deportista que la realice. A continuación os contaremos en qué radica esta práctica y los beneficios que nos aporta:

La marcha atlética recalca porque el marchador nunca deja de estar en contacto con el suelo; es decir, no hay “fase de vuelo” y el contacto con el suelo es más suave que en la carrera “convencional” (running). Se originan tres fases durante el desarrollo del ejercicio:

  • Apoyo simple (apoyando el peso sobre la pierna delantera mientras la otra busca un nuevo apoyo),
  • Doble apoyo (ambas piernas están en contacto con el suelo, teniendo la delantera apoyada sobre el talón y la trasera sobre la punta)
  • y oscilación (cuando la pierna que no está en apoyo vuelve a la posición delantera).

Si bien para su adecuada práctica demanda conseguir una técnica correcta, es una actividad que puede efectuar cualquier persona. Para las personas que aún no han alcanzado una técnica y se están formando, se exhorta realizar la marcha por terrenos blandos (sobre tierra, por ejemplo) y con un calzado amortiguador pero con una suela no desmedidamente grande, a un ritmo apropiado a las características físicas de quien realice el ejercicio.

Ayuda a fortalecer gran cantidad de músculos sobre todo en caderas, espalda y abdomen ya que se mueve todo el cuerpo. Al tener un impacto menor con el suelo tras cada zancada, la sobrecarga con respecto al running es menor en articulaciones y rodillas, las grandes beneficiadas.

Otro beneficio añadido es que se practica al aire libre, en un ambiente más sano que una sala de musculación o gimnasio.

La marcha ayuda al corazón, ya que fortalece y mejora el sistema cardiovascular al ejercitar los músculos que se encuentran alrededor del corazón (músculos cardíacos). De esta forma, comprime el peligro de aparición de enfermedades cardiovasculares como el colesterol, los ataques cardíacos o insuficiencia cardíaca.

Finalmente, es un ejercicio que va más allá de lo físico: mejora el ánimo, calmando tensión y estrés al optimizar la oxigenación al cerebro. Desde luego, exhortamos darle una oportunidad a la marcha atlética ya que posee variados beneficios para nuestra salud.

Fuente: ortopediaplus

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