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¿Se encuentran diariamente en la encrucijada de querer dejar de consumir tortas, galletas, dulces, chucherías, papitas fritas y cualquier comida rápida, pero no lo logran? ¿Podría catalogarse ésto como una adicción? ¿Existen realmente personas adictas a los carbohidratos? Pues sin ser una experta, sin ser médico, en mi humilde opinión y por simple intuición con base en la experiencia e información recibida, sí.

Muchos dicen que no hay dependencia y que por eso no se puede catalogar como adicción, más yo pienso que sí, que lo único que quizás no existe, en algunos casos, son los síntomas físicos que generan la abstinencia, por ejemplo los que se manifiestan en los drogadictos  al no consumir los estupefacientes. Ahora bien, yo he conocido a personas que experimentan cansancio o fatiga cuando no cubren su necesidad o antojo de dulce acostumbrado; e incluso es un círculo vicioso porque cada vez necesitan más carbohidratos para atenuar la debilidad.

Otros comportamientos que me llevan a creer en la existencia de una adicción a los carbohidratos, es porque muchos adictos, se esconden para poder ingerirlos y lo hacen compulsivamente; para que no los cuestionen; piensan todo el día en comerlos, me cuentan que hasta sus niveles de concentración merman solo por invertir gran parte de su capacidad mental en el hecho de buscar consumirlos. Son capaces de suspender compromisos, solo para poder atiborrarse tranquilos, clandestinamente, y sin la presión social.

Si ustedes necesitan incluir harinas o dulces en cada una de sus comidas, si no controlan el estar “picando” cada 20 minutos, o no pueden resistirse a ningún postre; y si adicionalmente, con frecuencia, experimentan sensación de cansancio o pereza sin motivo, después de comer sienten sueño y cada vez engordan más, es casi seguro que estén consumiendo carbohidratos en exceso y deben ir al médico.

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Foto. Alejandro Córdoba

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¿Por qué muchos no pueden parar de comer harinas y dulces?

En principio, esta necesidad desmesurada pudiera derivarse de un desbalance hormonal o químico que inhibe la producción normal de serotonina, un neurotransmisor que juega un rol determinante en el control o inhibición de la ira, la agresión, la temperatura corporal, el sueño, la sexualidad y el apetito, entre otros. Por tanto, como la ingesta de carbohidratos o azúcar puede ayudar a balancear los niveles de serotonina, todos de manera instintiva cuando nos sentimos mal o con rabia, no hemos dormido, etc., buscamos alimentos con alto contenido calórico.

Otra causa de la adicción a los carbohidratos, pudiera ser problemas en la producción de insulina. Ahora bien, este desorden puede dar origen a la adicción o simplemente derivarse de la dependencia a los carbohidratos, en este caso se podría decir que, “no se sabe qué fue primero, si el huevo o la gallina”. Consumir en exceso carbohidratos o almidones, dispara la producción de insulina para bajar el nivel de azúcar a la misma velocidad en que subió. Una vez la insulina ha hecho su labor y debido a que se ha realizado un proceso abrupto, surge otra vez en nosotros la necesidad de ingerir azúcar y de nuevo la volvemos a buscar en comida que la contiene.

Por eso, les cuento que el deseo de consumir carbohidratos por desequilibrios de serotonina puede llevar en el tiempo a una persona a desarrollar problemas en la producción de insulina por el deterioro del páncreas producto de los excesos, y convertirlo en un diabético tipo 2. Pacientes en los cuales el deseo de comer azúcar a su vez, será aún más grave pues se genera un espiral. El otro caso, es que el adicto surja después de desarrollar la diabetes tipo 2.

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Foto. Alejandro Córdoba

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Y mucho cuidado con lo siguiente: entre más refinado es el alimento, más rico es en hidratos de  carbono. Los investigadores han concluido que los hidratos de carbono de fácil digestión (índice glicémico alto o IG) como el azúcar, el pan blanco y el puré de papas, activan los centros de placer en el cerebro que nos hacen querer comer más.

¿Cómo superar la adicción?

A continuación hago sugerencias en función de lo que he escuchado de expertos y que nos pueden ayudar a superar cualquier desorden alimenticio:

  1. Lo primero es determinar lo que está afectando nuestro estado de ánimo para superarlo y con ello poder nivelar, naturalmente, la producción de serotonina. Se trata de hacer un trabajo emocional, que podemos llevarlo a cabo solos o con el apoyo de un especialista.
  2. Desayunen todos los días, se trata de la comida más importante, porque proporciona energía para todo el día.
  3. Coman hasta sentirse satisfechos, no llenos.
  4. Traten de comer pequeñas porciones cada tres horas en 5 tiempos: 3 comidas principales y 2 meriendas.
  5. Aumenten la proporción de las proteínas.
  6. Ármense de voluntad para eliminar paulatinamente todos los alimentos refinados, opten por el arroz, el pan y pasta integrales, por ejemplo.

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    Foto. Alejandro Córdoba
  7. Mantengan lejos de su casa, oficina y carro, las chucherías o golosinas adictivas.
  8. Los especialistas recomiendan evitar los sustitutos del azúcar, ya que con ellos no se reeducan las papilas gustativas en cuanto al deseo de comer dulces.
  9. Estar cansados hace que sea más difícil resistir la tentación sobre los dulces y la comida chatarra. Los que duermen menos son más propensos a consumir este tipo de alimento. Dormir de siete a nueve horas cada noche ayuda a mantener los niveles de energía, disminuye el apetito y puede ayudarnos a romper la adicción a los carbohidratos.
  10. Por último, el ejercicio libera serotonina en el cerebro, tanto como lo hacen el azúcar y los carbohidratos. También ayuda a aliviar el estrés. El estrés puede desencadenar «la recompensa basada en comer”, así que actívense.

Este texto es un extracto de la columna original publicada en Caraota Digital 

María Laura Garcia

 

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