La violencia en contra de la mujer tiene diferentes formas y definiciones, y la queremos abordar en este artículo como una manera de darle continuidad al tema que expusimos la semana pasada referido al Día de Acción por la Salud de la Mujer ya que están estrechamente relacionados.

“Creo que será verdaderamente glorioso cuando las mujeres sean personas realmente auténticas y tengan todo el mundo abierto a ellas”. Karen Blixen.

En la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de la República de Venezuela, se establecen casi veinte formas de violencia  en contra de las mujeres, por ejemplo: psicológica, hostigamiento, amenaza, física, doméstica, sexual, prostitución forzada, esclavitud sexual, acoso sexual, violencia laboral, tráfico de mujeres y niñas, entre otras que puedes leer aquí con mayor detalle.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud considera específicamente violencia en contra de la mujer la ejercida directamente por su pareja y la violencia sexual. Para ellos estas dos constituyen un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos. Las cifras de la OMS indican que una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida.

De igual manera, se explica que los factores asociados a la violencia en contra de la mujer son: baja instrucción, haber estado expuesta a escenas de violencia entre los progenitores, el maltrato durante la infancia, actitudes de aceptación de la violencia y las desigualdades de género.

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¿Qué podemos hacer para disminuir y evitar estos actos?

Hay estudios que revelan que los programas escolares de prevención de la violencia de pareja o novios entre los jóvenes pueden ser eficaces, además de estrategias de prevención primaria que incluyan la formación en igualdad de género y, por supuesto, también las iniciativas comunitarias contra la desigualdad de género, que busquen el desarrollo y optimización de la comunicación y las aptitudes para las relaciones interpersonales.

La información también es un aspecto muy importante: conocer como mujer tus derechos es crucial para evitar la violencia de género. Adicionalmente, reconocer cuándo estás siendo víctima de violencia o enfrentando algún conflicto con tu pareja que pueda desencadenarla y buscar ayuda. Esto hará la diferencia y evitará que pases a formar parte de las cifras.

Toma en cuenta que la violencia en contra de la mujer trae consecuencias para tu salud y si tienes hijos, también para ellos. Por ejemplo, problemas graves físicos, psicológicos, sexuales, económicos y sociales; así como consecuencias mortales como el suicidio u homicidio.

Si estás en una situación de conflicto como esta, es importante que busques ayuda para intervenir con eficacia. Si nunca te ha sucedido, la prevención es muy importante para que este tipo de episodios nunca lleguen a tu vida. Mantente siempre informada, combate la discriminación, fomenta la igualdad de género y fomenta la paz en tu entorno.

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