Usualmente recurrimos al ibuprofeno u otros analgésicos para bajar la inflamación y calmar el dolor, pero se ha comprobado con diversos estudios científicos, que el consumo en exceso de ibuprofeno ocasiona diversos efectos secundarios nocivos para la salud. Por ello, lo mejor es recurrir a lo que nos ofrece la naturaleza, que además de ser más sano, resulta más económico. A continuación podrás conocer los mejores antiinflamatorios naturales:

Cúrcuma y miel

Un ensayo clínico publicado en The Journal of Alternative and Complementary Medicine, reveló que existe una alternativa natural eficaz para sustituir al popular ibuprofeno, por ejemplo, en el tratamiento de la osteoartritis de rodilla. Se trata de la cúrcuma o turmeric.

La cúrcuma posee propiedades anti-inflamatorias y mantiene sanas las articulaciones. Se puede encontrar en polvo, así como también en cápsulas. Sin embargo, no se recomienda su uso en niños menores de tres años. Además, hay que suspender su consumo si se va a realizar alguna intervención quirúrgica.

Por otro lado, mezclada con miel, la cúrcuma ayuda a eliminar las bacterias y a subir las defensas.

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Árnica

Esta popular flor amarilla es muy reconocida por sus efectos antinflamatorios, ya que posee helenalina, un potente desinflamante. También se le atribuyen propiedades analgésicas derivadas: Inhibe la activación del factor de transcripción F-kappaB -importante regulador de la respuesta de nuestro sistema inmune-, lo que ayuda a que la hinchazón sea más lenta después de una lesión y, por tanto, el dolor asociado.

Generalmente se utiliza en forma tópica cuando hay dolor muscular, dolor por golpes, desgarros e incluso artritis reumatoide.

Los naturistas recomiendan utilizarla en infusión, aplicándola directamente con una gasa, algodón o trapo limpio. Se utiliza una cucharadita de planta seca por cada taza de agua.

Nunca debe ingerirse el árnica, salvo que sea en un remedio homeopático preparado especialmente para consumo humano.

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Pimienta de cayena

La pimienta cayena posee capsaicina, por lo cual tiene propiedades bactericidad, antiinflamatorias, mejora la circulación, tiene un alto poder antioxidante e incluso, levanta el ánimo.

La mejor manera de ingerirla es como condimento en las comidas, solo hay que recordar no poner mucho por su sabor picante.

Puede utilizarse como infusión, si tiene tolerancia al sabor picante. Para ello, se coloca un cuarto de cucharadita de pimienta de cayena en un vaso de agua caliente. Y se va tomando durante el día en pequeñas cantidades.

No se debe inhalar porque puede irritar las mucosas de la nariz, por lo cual es recomendable lavarse las manos después de utilizarla.

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Jengibre

El jengibre ha demostrado tener la misma eficacia que la betametasona en el tratamiento de la artritis, sin ocasionar los efectos secundarios propios del medicamento: hipertensión, arritmias, aumento de peso, dolor de cabeza, trastornos en la vista, mareos, problemas de sueño y ansiedad.

Además, se le atribuyen propiedades analgésicas y anti-inflamatorias, por lo cual se recomienda su uso externo para casos de artritis, síndrome del túnel carpiano, golpes, torceduras, etc.

Por otra parte, algunos estudios han corroborado que el jengibre ayuda en el bloqueo de las prostaglandinas, disminuyendo la inflamación y el dolor. También tienen el mismo efecto en los leucotrienos minimizando el proceso inflamatorio.

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De esta hierba se puede utilizar su tallo como condimento y también como medicamento. Fresco, seco, en polvo o en aceite. Hay muchas presentaciones de jengibre en las tiendas especializadas.

También se puede preparar como infusión. Si su sabor le resulta desagradable, puede mezclarlo con sopas, jugos de frutas o de vegetales.

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Aceite de oliva

Muchos alimentos cotidianos tienen efecto antiinflamatorio y analgésico. Por ejemplo,  pescados como la trucha, el salmón o las sardinas. Además, los aceites vegetales como los de oliva y lino. Las nueces y las hojas verdes, las semillas de lino, las almendras y las avellanas actúan de igual manera.

Fuente: Qué!

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