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Para las culturas indígenas los ancianos son reconocidos como los sabios consejeros. El título no es en vano, las vivencias atesoradas con los años los hacen merecedores de él.

En las sociedades occidentales la experiencia no parece ser valorada. A la tercera edad, el individuo empieza a ser relegado de sus funciones laborales, sociales e incluso de aquellas relacionadas con su cuerpo y afectos.

Sin embargo, el ser humano está capacitado para responder y vivir la sexualidad desde el nacimiento hasta la vejez. “Hay cambios físicos y psicológicos pero ellos no tienen que impedir la actividad sexual si se toman las medidas para suavizarlos”, dice la sexóloga Aminta Parra.

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Pérdida de la memoria y la concentración, problemas en los huesos y disminución del deseo sexual por la caída de las hormonas femeninas y masculinas, son algunos de los inconvenientes físicos pueden presentarse en esta etapa y limitan la sexualidad.

Estos cambios pueden estar acompañados por hipersensibilidad, pérdida del sueño, sedentarismo y depresión asociada a la soledad o a la imposibilidad de realizar ciertas tareas. “Hay que tomar en cuenta que nuestra sociedad es gerontofóbica, al anciano se aísla, y eso provoca cambios sociales que repercuten en la salud de las personas”, afirma Parra, quien considera que vivir la sexualidad con plenitud en la tercera edad es la mejor medicina para evitar enfermedades y tener un buen estado de ánimo.

Para potenciar los beneficios

El control médico -para mejorar la salud física y mental- es necesario para aumentar el placer en la actividad sexual a la tercera edad. Entender la sexualidad como parte de la salud esquivará las limitaciones y permitirá disfrutar con más tranquilidad.

En esta etapa de la vida la pareja tiene mayor libertad para el sexo, pues no cuenta con la interrupción de los hijos pequeños. La carga de responsabilidades disminuye, no hay riesgo de embarazo y además a esta edad se goza más del acto, porque no se tiene el apuro de la juventud.

Intensificar el pre coito a través de caricias, besos y masajes, usar la imaginación para, de mutuo acuerdo, experimentar nuevas sensaciones, realizar alguna actividad física que permita tener más habilidades y resistencia y mantener una dieta balanceada que proporcione una buena nutrición, son recomendaciones para mejorar la vida sexual a la tercera edad.

Planificar viajes en pareja, regalarse tiempo para compartir y tener fantasías sexuales sirven para aumentar el placer y asegurar salud sexual en cualquier etapa sin esperar efectos mágicos de afrodisíacos.

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