Una persona sencillamente no duerme bien cuando le cuesta conciliar el sueño, o se despierta constantemente (sueño fragmentado) y ya no puede volver a dormir en la madrugada. Durante el sueño se activan los procesos de defensa inmunológico y de secreción de hormonas anti-estrés, en consecuencia, dormir bien es la base o la clave de una vida saludable.

Según análisis recientes de los especialistas, aproximadamente un 20% de la población manifiesta fuertes trastornos del sueño, como por ejemplo el insomnio.

Lamentablemente, la ausencia de un sueño reparador en muchos, hace que la falta de concentración, el bajo rendimiento laboral, los accidentes viales y los problemas de salud subyacentes al mal dormir, estén incrementándose en las personas; e incluso se corre el riesgo de adentrase en un espiral, donde entre más agotado se esté durante el día, con más ansiedad se llega a la noche y más difícil resultará dormir, empeorando esto un tanto más, si se llega a la depresión o se comienza a padecer alguna patología.

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Foto. Alejandro Córdoba

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La imposibilidad de dormir reparadoramente resulta agotadora y frustrante para una persona, porque además le resta cantidades increíbles de energía y como ya les escribí, tarde o temprano, va a ir de la mano de problemas como la depresión,  el dolor crónico, la susceptibilidad a enfermarse, la presión arterial alta y un mayor riesgo de sufrir accidentes de cualquier tipo.

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Asegúrese que su mal dormir no es un síntoma…

Por lo general, la incapacidad de conciliar o mantener el sueño es síntoma de alguna afección que posiblemente implica dolor crónico, tos, problemas cardíacos, dificultad para respirar, trastornos digestivos, reflujo gastroesofágico, problemas de la tiroides, la apnea obstructiva del sueño o el síndrome de las piernas inquietas.

Un mal dormir también puede surgir por la ingesta de bebidas alcohólicas, medicamentos como los antidepresivos, la cafeína, los descongestionantes, los fármacos contra el asma y los analgésicos. Por ello, es importante que usted primero se someta a una evaluación médica minuciosa que le permita determinar con certeza el origen de su padecer.

Soluciones…
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Foto. Alejandro Córdoba

A veces, las pastillas para dormir pueden ser un componente eficaz de la terapia para el sueño; pero deben consumirse con cuidado, especialmente por los de la tercera edad.

Dormir bien es realmente importante, pero tomar un medicamento como ayuda puede provocarle efectos adversos, tales como mareos o aturdimiento más riesgo de dependencia. Además, las pastillas para dormir suprimen la respiración, lo que puede empeorar cualquier problema respiratorio como la apnea del sueño, aparte de, posiblemente, aumentar su riesgo ante una infección.

Una persona que usa somníferos puede despertarse y continuar somnolienta o tener problemas con la memoria diurna y el rendimiento físico. Esos efectos secundarios quizás sean molestos, inquietantes o hasta peligrosos. Las pastillas para dormir pueden aumentar el riesgo de sufrir caídas y fracturas. A veces, también producen sonambulismo e incluso se puede conducir, ir de compras, comer o hacer llamadas telefónicas sin estar completamente despiertos.

La opción de recurrir a pastillas para dormir es una decisión matizada que debe tomarse en estrecha cooperación con el médico y esto es aún más pertinente, en países como el nuestro en donde todo tipo de medicamentos escasean.

Este es un extracto de la columna original publicada en Caraota Digital

María Laura Garcia

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