Diversos factores que influyen a la hora de escoger la permanencia o el cambio en un empleo. Las personas tóxicas son uno de ellos, porque afectar la forma en la que te sientes y desempeñas. Pueden llegar a ser más determinantes que el elemento económico.

Muchas veces la persona está contenta con su empleo, puede incluso ser su empleo soñado, pero una sola persona tóxica puede hacerle sentir que tiene que abandonar ese trabajo.

Aunque esas personas tóxicas, compañeros, empleados o socios, no lo hagan de manera intencional,  sus conductas resultan totalmente incompatibles con el ambiente que se requiere para generar un espacio de trabajo apto.

A continuación te describimos cuáles son las personalidades tóxicas de las que debes alejarte en el mundo laboral:

Los manipuladores y arrogantes

Estas personas siempre piensan que lo saben todo, no aceptan posturas contrarias a la suyas ni se permiten aprender de los conocimientos que otro compañero pueda ofrecerles. Habitualmente intentarán hacer encajar todo para que las cosas se hagan a su forma, manipulando a quien sea preciso para conseguir sus objetivos, sin pensar en lo que la empresa requiere. Por lo general, estas personas son arrogantes y buscan resaltar sus logros propios todo el tiempo, desestimando el trabajo de los demás.

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Los influenciables

Los extremos no son buenos. Decidir siempre cómo hacer las cosas y manipular hasta lograrlo no es lo ideal, pero aceptar todo el tiempo lo que nos ordenan o dicen sin cuestionarlo, tampoco es sano. Las personas deben poseer capacidad crítica en la vida cotidiana e igualmente en el ámbito laboral, por eso no será bueno para tu empresa contar con gente que le falte esta capacidad y permita que todo ocurra. A la larga, pueden dejarse influenciar por personas o circunstancias que no harán más que causar dificultades o pérdidas a la empresa.

Los negativos

¿Cómo lograr los objetivos que te propones si no crees en ellos? La eterna visión negativa de las cosas no hace más que limitar las capacidades y posibilidades de la empresa. Pensar siempre en las cosas malas que ocurren en lugar de centrarse en las buenas es una de las peores conductas tóxicas que puedes hallar en una oficina.

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Los envidiosos

Tener en el equipo a alguien que usualmente envidia los méritos y logros de otros, de ninguna forma logrará ser productivo. En su deseo de asidua competencia, olvidarán hacer su propio trabajo mientras intentan lograr lo que otros tienen. Su competitividad los hará apartarse de sus compañeros, que estos decidan tomar distancias de estas personas tóxicas, y esto jamás podrá ser positivo para un emprendimiento.

Fuente: noticias.universia

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