Eugenio López, psicólogo-sexólogo, explica que tener una fobia sexual no quiere decir que no haya deseo o impulso sexual, sino que la persona siente un miedo que lo bloquea y se ve incapaz de realizar el sexo. En diversas oportunidades, las prácticas que causan la fobia son consideradas peligrosas por el sujeto y se muestra un mecanismo de defensa que lleva a escapar de estas situaciones.

El origen de estas fobias sexuales es múltiple pero priman la falta de educación e información sexual, experiencias desagradables, fantasías personales y los malos comentarios recibidos sobre el sexo, ya sea de parejas o de padres. Asimismo, López indica que siempre hay que descartar la existencia de causas orgánicas que originen una disfunción física.

Las fobias sexuales más comunes en mujeres

La dispaurenia es el miedo al dolor en la penetración, «el pensamiento recurrente aquí es el miedo al dolor por información errónea, mitos o fantasías», señala López.

El vaginismo, «en el que existe un fuerte componente emocional», aclara el especialista. Este miedo a la penetración da lugar a la contracción de los músculos de vagina, muslos e incluso espalda, sudoración profusa y un miedo que se expande hasta a utilizar un tampón o incluso ir al ginecólogo.

mitos sexoEn los hombres

• Existen varones que creen tener un pene pequeño aunque su tamaño entre dentro de la normalidad y el sólo hecho de mantener relaciones les genera miedo y se alejan de la penetración.

• La creencia de ‘no dar la talla’ ante una mujer determinada, lo que ocasiona una impotencia situacional derivada de un bloqueo, señala López.

Pero existen otra infinidad de fobias asociadas al sexo como el miedo al abuso sexual (agrafobia), a hablar de las relaciones sexuales (erotofobia), a los genitales femeninos (eurotofobia), a los genitales masculinos (galofobia), a las relaciones sexuales (genofobia), a la desnudez (ginmofobia), al sexo opuesto (heterofobia) o al homosexual o a volverse homosexual (homofobia), a tener una erección (itifalofobia), a las mujeres guapas (venustrafobia) o a las perversiones sexuales (parafobias). Entre otras.

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Cómo tratarlas

«Las fobias sexuales se pueden solucionar para tener una sexualidad placentera, cuanto más tiempo transcurre más difícil es eliminarlas, hay que tener disponibilidad para poder solucionarlas y acudir a un profesional para ello», acota López.

«Cualquier problema en la sexualidad es fácil que genere fobia o disfunción. Hay que delimitar el problema porque cuando llegan a consulta muchas personas no saben qué les está sucediendo», añade.

El método que trabaja el especialista es a través de la hipnosis para eliminar este pensamiento recurrente que se presenta cada vez que se plantea la situación sexual, se recomienda al paciente dejar de exponerse a aquello que desencadena la fobia y una vez que se ha avanzado en la terapia se reintegra a la actividad sexual de forma progresiva y segura.

Fuente: Asturias24.es

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