El síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) es un conjunto de síntomas que afecta a 5-10% de las mujeres, con componentes hereditarios y que en su origen tiene un desequilibrio hormonal, con aumento de la resistencia a la insulina y consiguiente alteración del metabolismo de la glucosa e incremento de las hormonas androgénicas.

Según explica el doctor Ezequiel Francisco Pérez Campos, Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital de Requena en España, este trastorno está caracterizado por el aumento de los niveles de andrógenos (hormonas masculinas que produce el ovario o las glándulas suprarrenales); la presencia de múltiples pequeños quistes (folículos) en los ovarios, en la ecografía y por alteraciones en el ritmo de las menstruaciones por déficit en la ovulación. Mujeres

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Como la causa es multifactorial, el experto explica que “el origen del SOP se cifra en un aumento en la resistencia a la acción metabólica de la insulina, hormona que produce el ingreso de la glucosa en las células del organismo. Esto eleva el riesgo de diabetes mellitus y también a que el 80% de las mujeres afectas padezcan de obesidad o sobrepeso. El incremento de niveles de las hormonas masculinas se acompaña de falta de ovulación, que puede conllevar a la infertilidad, muy frecuente en las mujeres afectadas”.

Señales de alerta

El Dr. Pérez Campos, señala que la obesidad es una de las primeras consecuencias del SOP, a esta también se le suman el acné, piel y pelo graso, alopecia e hirsutismo (presencia de pelo en localizaciones típicamente masculinas) que se deben al aumento de andrógenos.

“La infertilidad en el caso de estas pacientes se asocia por la ausencia de ovulaciones. También la situación hormonal puede ser origen de crecimiento excesivo del endometrio (capa interna del útero) denominada hiperplasia endometrial, precursora del cáncer de endometrio. Un 30% de las mujeres afectadas, padecen el denominado síndrome metabólico (obesidad de tipo central, hipertensión, niveles elevados en sangre de glucosa y de colesterol u otros lípidos), que conlleva un incremento del riesgo cardiovascular”, añade el experto.Mujeres 1

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Para reconocer el SOP, es importante que se tome en cuenta la existencia de retrasos menstruales frecuentes, los síntomas androgénicos (hirsutismo, acné, alopecia, piel y cabello graso), la obesidad, la infertilidad  o los síntomas de riesgo cardiovascular en mujeres jóvenes (diabetes, hipertensión, dislipemia), todas estas características deben ser tomadas en cuenta como señal de alerta sobre el posible síndrome de ovarios poliquísticos.

“Cuando aparezcan los síntomas citados, especialmente retrasos menstruales o falta de reglas tras su aparición, de forma habitual, debemos consultar. El exceso de vello, la obesidad o el acné también nos pondrán en guardia. La determinación de los niveles de hormonas y la ecografía acabarán de establecer el diagnóstico que nos permita un tratamiento precoz y evitar las consecuencias del temido síndrome metabólico”, comenta Pérez Campos.

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¿Cómo prevenirlos? Mujeres 2

Para tratar esta condición el especialista, Ezequiel señala que en primer lugar, es importante la pérdida de peso, que se acompaña muchas veces de regularización de las reglas e incluso desaparición de la infertilidad por recuperación de la ovulación. Dieta y ejercicio son la primera de las armas para el SOP.

Además, existen diferentes tratamientos, para sus distintas manifestaciones. Se usan los anticonceptivos orales combinados (AOC) para regular el ciclo menstrual, evitar la hiperplasia del endometrio y mejorar los síntomas por hiperandrogenismo.

Pueden usarse antiandrógenos, para el hiperandrogenismo y metformina, para mejorar la resistencia a la insulina. Las estatinas son útiles para las alteraciones de los lípidos y los retinoides para el acné grave. Para la infertilidad, pueden usarse citrato de clomifeno o gonadotropinas.

Fuente: Dr. Ezequiel Pérez Campos, ginecólogo.

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