Por: Inés Larrea H

Llegar a la etapa cumbre de la adultez, cargada de experiencias, recuerdos y buenos momentos llenos de aprendizaje, se convierte en una sabiduría que ellos mismos están en condiciones de trasmitir a sus hijos y nietos. No obstante todos los ancianos no gozan de una felicidad familiar debido a que se pueden presentar distintas circunstancias en ese ámbito, las que pueden ocasionar estados depresivos y sentimientos de soledad.

Alcanzar la senectud, además de generar tranquilidad, descanso, menos estrés y menos responsabilidades, también supone la aparición de factores que afectan negativamente al estado de ánimo. La decadencia física, los cambios de hábitos que trae consigo la jubilación, la aparición de enfermedades y trastornos o la pérdida de amigos y familiares de la misma generación pueden derivar en sentimientos negativos como la tristeza, que a su vez provocan aislamiento social y la tan temida depresión.

Abuelos 2

En la mayoría de los ancianos, los cambios en su vida pueden incrementar el riesgo de padecer de depresión o llevar a que la depresión existente empeore. Algunos desencadenantes de este trastorno son:

Mudanza del hogar, como por ejemplo a un centro de la tercera edad.

Dolor o padecimiento crónico.

Hijos que dejan el hogar.

Esposo (a) o familiares que mueren.

Pérdida de la independencia.

La depresión en los ancianos puede ser difícil de detectar, no obstante algunos de los síntomas como fatiga, problemas para dormir, desmotivación y falta de apetito pueden ser efectivamente parte del proceso de envejecimiento o de un padecimiento físico. Dando como resultado que se ignore o se confunda con otras afecciones propias de su edad.

¿Cómo ayudar?

Si usted está cuidando de un familiar en edad avanzada y piensa que dicha persona podría tener depresión, póngase en contacto con el médico. Él es el experto indicado para que ayudar a su familiar brindándole un diagnóstico oportuno al igual que el tratamiento.

Para manejar mejor la depresión en el hogar, los ancianos deben:

Hacer ejercicio regularmente si el médico lo autoriza.

Rodearse de personas cariñosas y positivas, al igual que buscar actividades agradables.

Aprender buenos hábitos de sueño.

Aprender a vigilar los signos tempranos de depresión y saber cómo reaccionar si esto sucede.

Beber menos alcohol y evitar las drogas ilícitas.

Hablar de sus sentimientos con alguien de confianza.

Tomar los medicamentos correctamente y hablar de los efectos secundarios con el médico.

Fuente: nlm.nih.gov, depresion.about.com

También puede consultar:

Los videojuegos son una ayuda contra la depresión en ancianos

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