Si contestas afirmativamente las siguientes preguntas formas parte de un grupo de padres competitivos y tu hijo, parte de los chiquillos infelices porque poseen mucha presión en su casa por no permanecer detrás de los demás o bajo en las expectativas de sus papás, esto según el sitio web guiamamaybebe.

¿Consideras que tu hijo es mejor que los demás? ¿Siempre buscas comparar a los niños que rodean a tu pequeño? Si platicas con otros papás, ¿Haces comentarios de tu hijo que exaltan que es increíble? ¿Quieres un futuro ideal para él o ella? ¿Lo presionas porque sabes que puede hacer las cosas mejor que los demás?

La hiperpaternidad, es un patrón de educación donde los padres anhelan que sus hijos estén lo mejor preparados posible para la vida, que posean los conocimientos y destrezas para tener una buena profesión, un buen trabajo y un buen ingreso económico y todos los días trabajan con ellos, desde pequeños para conseguirlo, siempre pensando que es por su bien.

El inconveniente de los papás competitivos es que los niños son infelices porque tienen una presión superflua que afecta su infancia y crea adultos rotos emocionalmente, ya que los pequeños dan los resultados que sus padres les piden pero a la larga se limita su pensamiento autónomo y se cierran las habilidades que le pueden dar un éxito real, porque al no darle su espacio, el pequeño frustrará su camino, le imposibilitará tomar sus propias decisiones, disfrutar sus acciones y conocerse a sí mismo.

Al demandarle a los niños en la infancia que sean los mejores, no les permitiremos ser felices, ni recrearse en lo que hacen, ni despegarán su imaginación y pensarán que nada es suficiente, así que malgastarán la motivación para conseguir logros que los motiven a seguir adelante y obtener lo que verdaderamente desean.

Los niños demostrarán miedo al fracaso y con esto tendrán sensaciones terribles y se sentirán limitados, por ejemplo ellos no tendrán iniciativas, no se arriesgaran cuando sean mayores, pretenderán continuar bajo el cobijo de los padres y llegar a lo seguro, por lo que conseguirían aceptar la mediocridad por temor a fallar.

Los papás competitivos tienen hijos infelices porque los niños poseen una pérdida de autoestima significativa, ya que no saben lo que valen porque buscan ser tan perfeccionistas que nunca llegan a los estándares perfectos para ellos y eso les crea frustración, así que no gozan lo que viven y esto se les quedará de por vida.

Fuente: guiamamaybebe.

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