Las vacaciones son sinónimo de relax, bienestar y descanso. Pero para algunas personas el cambio de hábitos o las actividades de este tipo sólo les generan más estrés. La obligación de abandonar temporalmente el domicilio habitual, realizar largos trayectos, acondicionar segundas viviendas, o preparar grandes planes los hace sentirse nerviosos y fuera de control.

Intereses y gustos muchas veces se ven reflejados en los destinos o en las decisiones que se toman, pero además de estas filias, las fobias también pueden aparecer durante los periodos de descanso.Vacaciones 1

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Ángel Pozo, especialista en psicología clínica, afirma que estos temores angustiosos e incontrolables que sufren ciertas personas, pueden ser relativamente frecuentes. Entre los que se pueden manifestar se encuentran: el temor a alejarse de casa o a conducir por túneles o autovías, donde no se puede parar; los miedos a desplazarse en medios de transporte de los que no se tiene el control; y los relacionados con los cambios en el entorno.

También hay quienes sufren sólo con pensar en bañarse en piscinas o el mar, quienes no pueden sumergir la cabeza bajo el agua o aquellos a los que les horrorizan las picaduras de insectos.

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Agrega Ángel Pozo que quienes están acostumbrados a niveles de estrés elevados durante todo el año, «en vacaciones no tienen bienestar ni se relajan. Sufren ataques de ansiedad y cuadros depresivos, y eso es síntoma de haber estado sometido a un estrés prolongado», asevera. Vacaciones 2

La típica expresión de «no puedo estar sin hacer nada» o «no sé desconectar» también puede esconder situaciones de ansiedad. «La gente aprende a llevar la ansiedad cuando está ocupada y tiene la mente en otra cosa. Es una forma involuntaria de canalizarla, como una actividad ansiolítica, que hace que nos volquemos en algo compulsivamente para no pensar».

«No hay que obligarse a hacer cosas que generen un alto nivel de saturación o que creen incomodidad. Hay que buscar la calma y realizar actividades a un ritmo pausado y tranquilo para no sufrir un estrés innecesario», recuerda Ángel Pozo.

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Fuente: Levante 

 

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