Mucho se habla hoy en día sobre la resiliencia. Sin embargo, pocos sabemos qué significa y los beneficios que puede traernos en momentos de depresión, caos, duelo o angustia.

La resiliencia es una herramienta clave que puede ayudarnos a obtener lo mejor de nosotros mismos, dándonos la oportunidad de ver la capacidad que tenemos de enfrentar las situaciones extremas de la mejor manera posible.

A través de ella podemos lograr potenciar nuestra capacidad de respuesta ante situaciones adversas y transformar la situación a nuestro favor con un poco de creatividad, estando conscientes de los sucesos, y de esta manera sanar y vivir en plenitud.

resiliencia

Lea además: Resiliencia para una buena salud emocional

Para tener una personalidad resiliente debemos fomentar los siguientes aspectos en todos los ámbitos de nuestra vida:

  1. Autocontrol: A través del conocimiento de nuestras emociones, valorándonos y siendo realistas.
  2. Confianza: Cree siempre en ti, no te dejes influenciar o manipular por los factores externos.
  3. Autoestima: El sentido del humor y una imagen positiva de ti mismo son la clave para una autoestima sólida. Incluye en la receta pensamientos positivos.
  4. Razones para vivir: Persigue tus sueños, lo que realmente te apasione. Encuentra en ti tu verdadera vocación.
  5. Flexibilidad: Acepta los cambios, adáptate y siempre soluciona tus problemas.
  6. Orientación al logro: dirige tu energía hacia tus metas, reinvéntate y siempre esfuérzate en mejorar.
  7. Equilibrio y afectos: Busca siempre crear vínculos afectivos fuertes, tanto con tu familia, pareja y amistades. Fortalécete en el amor.

Los beneficios de ser resiliente son incontables, aquí solo hemos compartido los más destacables, ya que como bien sabes una cosa llevará automáticamente a la otra.

Aborda las situaciones en tu vida con inteligencia emocional y optimismo, es una manera de garantizar que aprendes y evolucionas de una manera inspiradora y, además, enseñas a otros a vivir en bienestar.

Comenta y se parte de nuestra comunidad