Después de mucho pensar hemos tomado la decisión de dejar el país y establecernos en un lugar diferente. Una oportunidad de empleo, necesidad económica, crisis política y social del país de origen, reagrupación familiar o crecimiento personal, son algunas de las razones por las cuales nos aventuramos en este proyecto de vida que significa emigrar.

Llevamos nuestras maletas repletas del bagaje emocional producto de la ansiedad y las expectativas que se generan al dejar nuestra zona de confort. Nos acompañan nuestros hijos. Al igual que nosotros, ellos se verán ante el reto de integrarse a una nueva cultura, vivir en un lugar desconocido y formar nuevos lazos afectivos. Es nuestro deber como padres hacer de esa transición una experiencia de crecimiento y no una historia accidentada. Existen aspectos que requieren nuestra atención antes de decir adiós.

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¿Por dónde comenzar?

La experiencia de haber emigrado dos veces me ha permitido como madre y educadora formarme una idea concreta de los puntos relacionados con los niños y sus emociones que deben ser considerados antes de mudarnos a otro país.

Primero que todo expliquémosles a los pequeños lo que va a pasar. Hablemos claro pero acorde a su edad. Les ayudará muchísimo saber que papá y mamá tienen un plan de acción que les permita sentirse protegidos.

Respondamos sus preguntas honestamente, no vayamos prometiendo que verán a la abuela cada semana, si bien sabemos que en los primeros tiempos esa posibilidad no será una realidad. En lugar de una mentira, presentemos opciones viables para estar en contacto con familiares y amigos. La tecnología será nuestro mejor aliado.

Igualmente, comencemos estimulando la curiosidad de nuestros chicos por el país huésped. Fotos, libros y vídeos son de gran utilidad para presentarles aspectos de la nueva cultura y la lengua que aprenderán. Si es posible, registrémoslos en un curso de idiomas, así estarán familiarizados con la lengua meta y será más fácil la interacción con compañeros de clase en la nueva escuela.

Pidámosles a familiares y amigos que escriban una tarjeta con un mensaje de ánimo para nuestros hijos, que incluya su información de contacto (número de teléfono y correo electrónico). En este tipo de situaciones de despedida resulta beneficioso cerrar ciclos.

Hacer una celebración donde los niños se despidan de sus seres queridos y emprendan la travesía con el apoyo de las personas que los aman, es una buena idea. Recordemos que dejarlo todo atrás no es fácil, pero con preparación y optimismo se hace llevadero y fructífero.

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flor Bretón de García

 

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