María Teresa Alvarado recibió en el séptimo mes de embarazo la terrible noticia de que padecía cáncer cervicouterino.

Un pólipo cervical fue el causante de que se acercara a servicios santiarios y allí le retiraran dicha neoplasia, que oportunamente se encontraba en temprana etapa.

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Los especialistas del Instituto Nacional de Perinatología (IMPER) determinaron que lo mejor era postergar un mes el tratamiento oncológico en María Teresa, dando oportunidad que el bebé lograra madurar sus pulmones en esta ultima etapa de gestación.

Finalmente, con dicho protocolo se logro salvar la vida del infante.

Luego de haberse practicado la cesárea María Teresa fue sometida a una cirugía radical de extirpación de útero, ovarios, matriz y ganglios, una operación que estuvo a cargo de Luis Arturo Hernández, Jefe de la División de Ginecología y Oncología Ginecológica del IMPER.bebes-recien-nacidos-1

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“Cuando una mujer padece de cáncer cervicouterino limitado en el cuello de la matriz, la posibilidad de que sobreviva es del 100%; es decir esta gran cirugía pretende ser curativa”, comentó el especialista.

Sin embargo, la pelea por su salud no termina para María Teresa.

Los estudios de patología sugieren que será necesario un tratamiento con quimioterapia y tal vez de radioterapia.

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Testimonio

“Jamas me había me había practicado una prueba de papanicolau y cuando que me detectaron el cáncer estando embarazada sentí mucho miedo”, dijo María Teresa.

“Sé que el cáncer no es sinónimo de muerte, porque hay muchas personas que duran muchos años con la neoplasia, pero me preocupé por lo que podía llegarle a suceder al bebé”.

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Fuente: Milenio

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