El disfrute sexual de muchos, aunque no lo crean o hayan imaginado, se ve afectado por el sobrepeso. Recientemente, entrevisté en mi programa de radio A TU SALUD – LA REVISTA, a la Dra. Isbelia Segnini, Sexólogo, sobre este tema, y me comentó que una de las razones de la merma en la calidad de vida de muchos que cargan una importante cantidad de kilos encima, es precisamente el no tener un sexo satisfactorio, o simplemente no ser activos en dicha área.

Los que padecen de sobrepeso, sean hombres o mujeres, tienden a mantener una vida sexual poco satisfactoria, y principalmente el problema se deriva de la baja autoestima o por el impacto orgánico que ejerce el exceso de kilos.

Por otro parte, la obesidad y el sedentarismo causan un síndrome denominado metabólico, que no es más que la conjunción de diferentes condiciones: hipertensión, resistencia a la insulina o diabetes, entre muchos factores. Esto a su vez genera fallas en la circulación sanguínea que provoca dificultades para tener erección en los hombres y en las mujeres, muchas veces, falta del suficiente flujo de sangre a nivel de su clítoris, con el subsiguiente descenso en las sensaciones placenteras que deben experimentarse en el acto sexual.

Adicionalmente, hoy en día está demostrado que la obesidad tanto en hombres como en mujeres, disminuye los niveles de testosterona, lo que a su vez se traduce en una merma del deseo sexual.

Obesidad 1

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¿Quién se afecta más: el hombre o la mujer?

Desde el punto de vista físico y orgánico, la merma en la vida sexual, afecta más al hombre, porque la erección está totalmente influenciada por la disminución de los niveles de testosterona, y también por tener problemas circulatorios que deterioran el poder de vasodilatación del pene haciendo menos completa y persistente la dureza del órgano sexual masculino durante el acto sexual. La mujer sin embargo, se ve más afectada desde el punto de vista psicológico que orgánico.

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Soluciones…

Derivado de lo anterior, los médicos especialistas o nutricionistas deben ser cautelosos con los regímenes que prescriben para adelgazar. Estos tienen que ser planes dietéticos moderados que lleven a una pérdida gradual de peso, que a su vez controlen la forma de comer más que lo que se come, para que no sean abandonados rápidamente y además con ello evitar el efecto rebote.

El bajar y subir de peso, de forma constante, más aumentar el doble después de haber abandonado la dieta o al volver a medio comer “normal”, desanima profundamente al que tiene sobrepeso y lo hunde aún más en su falta de autoestima. Es vital, ayudar al paciente a incrementar la estima de sí mismo, para que a medida que vaya perdiendo peso, suba su amor propio, no deje su plan y además comience a disfrutar de su sexualidad.

Este es un extracto del artículo original publicado en Caraota Digital

María Laura Garcia