Decidí hablar de la infidelidad, porque es impresionante lo común que se ha vuelto pero nadie la admite o habla de ella cuando es la propia. A lo largo de toda mi trayectoria como periodista de salud he hablado con muchos sexólogos sobre el tema, y hoy compartiré con ustedes parte de lo que me dijo al respecto mi más reciente entrevistada la Lic. Aminta Parra.

Muchas parejas dan por sentado que la relación  debe ser exclusiva, cuando ese es un tipo de compromiso que debe ser conversado desde los inicios del noviazgo con el propósito de determinar si existe una coincidencia de criterios. Cada miembro de la pareja debe reflexionar sobre lo que es capaz de tolerar y lo que no  para comunicarlo al otro. Cada cual debe saber a lo que se arriesga y además estar pendiente de las señales de alerta para no dejar avanzar una relación que pueda causarle mucho daño más adelante pues no es sencillo que la gente cambie y la capacidad de compromiso puede observase desde el principio.

La infidelidad para muchas personas es un tema tabú, y aunque se ha hecho muy común nadie quiere hablar de ella.

La infidelidad por definición se refiere al establecimiento de relaciones afectivo-eróticas-sexuales, de corto o largo plazo, con personas distintas a la pareja con la que se tiene un  vínculo legal o de convivencia.

Cuando se comienza a hurgar en las causas de la infidelidad, algunos investigadores y neófitos consideran que el hombre es infiel por naturaleza, por la conservación de la especie; pero esto contradice la conducta de hombres casados o en convivencia por mucho tiempo y con hijos, que son infieles.

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Ahora bien, independientemente sea el hombre o la mujer el infiel, las razones para serlo pueden ser muchas.

La primera causa, a mi parecer es la “rutina”, típica en las parejas estables con un alto grado de conformismo, donde no hay sorpresas, no hay halagos, todo está establecido y planificado, lo que genera una sensación de vacío, fastidio y cansancio.

Otra causa es sencillamente “la oportunidad”, pues muchos episodios de infidelidad se generan porque las condiciones para que sucedan están sencillamente dadas.

Por otro lado, aunque parezca increíble, también el “rol masculino” asumido por algunas mujeres al incorporarse a cargos gerenciales o de alto nivel que le genera mayores ingresos en relación a su esposo y que lleva a estos caballeros a ser dependientes económicamente de sus mujeres y en consecuencia, a ser infieles buscando el ser valorados de forma distinta por su pareja extramarital.

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El “poder”, en algunos hombres los lleva a ser más infieles.

También indiscutiblemente la  insatisfacción sexual. Esta es una causa importante para el establecimiento de relaciones extra pareja.

La “carencia de afecto”, ya que tanto el hombre como la mujer necesitan ser halagados y seducidos. Ambos sexos disfrutan de la fantasía, el erotismo y el placer integral en su vida sexual.

Otro problema que conduce a la infidelidad son las “discordias maritales” que se derivan entre otras cosas por una comunicación deficiente y dificultosa.

¿Hombres y mujeres la notamos o presentimos de igual forma?

Definitivamente las mujeres son mucho más intuitivas que los hombres con el agravante de que los caballeros son muy predecibles y muestran de manera muy evidente cambios significativos de conducta.

Por el contrario la mujer infiel es mucho más astuta que el hombre y suele usar códigos para disimular más cuidar los detalles. Pueden mantener su rutina diaria en el hogar, en el trabajo, en la crianza de los hijos y así como sostener una relación fuera.

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¿La infidelidad es el fin de la relación?

La infidelidad no significa necesariamente la ruptura de la relación de pareja pero ciertamente si amerita una evaluación estratégica de la relación: debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades a fin de redefinirla honestamente.

Por tal motivo, lo primero a evaluar es si vale la pena conservar una relación sólo por los hijos, si la infidelidad es recurrente o fue ocasional, si el infiel está verdaderamente arrepentido y quiere enmendarse más demuestra dichos cambios con hechos.

Hay que sopesar también si la relación reúne los aspectos positivos como para que valga la pena hacer el esfuerzo que implica perdonar, que no es otra cosa que pasar la página verdaderamente y para lo cual se debe estar muy dispuesto a hacer terapia con el propósito de manejar la desilusión y restaurar la confianza.

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¿Tiene justificación?

Si las reglas del juego en la pareja están claras desde el principio no, pues cada quién sabe lo que puede tolerar y lo que no. Considere que es vital que dichos puntos de vista sean del conocimiento mutuo, ya que la comunicación y la sinceridad en una pareja son fundamentales por lo cual si lo que no nos gusta y nos puede llevar a los brazos de otro(a) se expresa siempre, cada quien debería saber a qué atenerse.

Por otro lado, hay personas que por naturaleza son infieles y si lo tienen asumido deberían o manifestarlo para que sea decisión de la pareja aceptarlo o no; o bien atenerse a las consecuencias de su infidelidad recurrente.

Este es un extracto de la columna original publicada en Caraota Digital

María Laura Garcia

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