La adolescencia es considerada como una etapa difícil, ya que se trata de una transición entre la niñez y la edad adulta.

En ese momento del ser humano, su principal tarea es encontrar su propia identidad y adquirir autonomía. Para ello, debe iniciarse una separación de las figuras paternas, pero ésta no es tarea sencilla: aunque ya no son niños, tampoco son todavía adultos y puede que no tengan la madurez suficiente para conseguirlo.

El adolescente vive un conflicto interno entre la fuerte dependencia que aún tiene de sus padres y el deseo y la necesidad de ser independiente.

Nordi Viloria, pediatra y presidenta de la Fundación Mi Familia, dice que desde los doce años empieza la adolescencia. Las señales que ayudan a identificar su aparición son la aparición de vellos púbicos, crecimiento de las glándulas mamarias o el pene, presencia de acné, la menstruación, aumento de la estatura, entre otros.

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No pierda de vista…

A su juicio, la salud de un adolescente no se puede descuidar ante la cantidad de cambios que presenta. Pero, más allá de esto no debe ignorarse sus relaciones interpersonales porque existen riesgos de que caigan en las drogas o el alcohol. “Tomando en cuenta esto se puede evitar casos como el embarazo precoz o la drogadicción”, indicó.

¿Traumatizado?

“La belleza física en Venezuela es un tema que importa más que la espiritual”, advirtió la doctora Viloria para argumentar que este aspecto puede causar traumas en los adolescentes. “Las niñas gorditas quieren hacer dieta o los muchachos se pueden sentir mal porque son de menor estatura que las hembras… Todo ello puede causar complejos”.

Por esta razón, insistió en la importancia de la educación sexual en los colegios para que los jóvenes entiendan que estos cambios son normales.

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Los padres

Más que controlar al adolescente, Viloria sugirió compartir con su hijo y evitar mantener un control excesivo sobre ellos porque “puede traer peor consecuencias”.

“El consejo más grande que le doy a los padres es comunicarse con sus hijos… Quizás no te gusta que se vista de una u otra manera, pero hay que respetarlo y guiarlo en eso. Si no lo sometes, más bien te invitan a su vida”, concluyó.

Fuente: Nordi Viloria, pediatra y presidenta de la Fundación Mi Familia

www. fundacionmifamilia.org.ve

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