La tristeza, la ansiedad y la depresión, así como los cambios de humor, son algunas de las emociones que experimentan las parejas que tienen problemas de infertilidad. Estas condiciones de sufrimiento se producen en la medida en que transcurre el tiempo y no logran quedar embarazadas.

Estas emociones no son la causa de la infertilidad sino un efecto, explica la doctora Leticia Urdapilleta, licenciada en Psicología y PH.D en Psicología. La especialista ha realizado varios cursos de posgrado de Psicología en la Infertilidad del Mental Health Professional Group en la Asociación Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) en Estados Unidos y ayuda a parejas que deben recurrir a la reproducción asistida. Ella vivió la experiencia que implica no poder embarazarse con facilidad, aunque hoy día tiene la bendición de ser mamá.

“Yo fui una paciente con problemas reproductivos. No tuve que recurrir a la medicina  reproductiva de alta complejidad como la vemos ahora, dado que tengo dos niños y los pude engendrar a través de las relaciones sexuales. Mi problema tenía que ver con una endometriosis, que es una enfermedad muy frecuente en la mujer que dificulta algunas veces el logro del embarazo y otras veces que el embarazo se lleve a término, que era mi caso, por lo que perdí varios, y además tuve un embarazo de cuatrillizos que no llegó a feliz término, salvo uno de esos niños que hoy día es mi hijo”.

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Esta experiencia motivó a la doctora Urdapilleta a dedicarse a esta área de la psicología. “Hay tanta gente que le cuesta tener niños y que pasa muy solitariamente por este camino porque pareciera ser que esto se arregla solamente con una cuestión médica y cuando los que hemos sido pacientes llegamos a los consultorios médicos porque nos duele el alma, no nos duele el cuerpo. Sufrimos y nos tenemos que mostrar que está todo bien porque sino los médicos pueden vernos tan tristes o tan deprimidos que quizás nos digan ¡no los vamos a atender!, y pueden pensar que estamos tan mal que por eso no nos embarazamos”.

Señala que son muchas las historias: “No todas tienen que pasar por la alta complejidad, pero no deja de ser menos importante la vivencia de todos los que hemos pasado por esto. Porque lo que uno quiere es tener su bebito sano en su casa, no embarazarse y perderlo. A la larga lo que nosotros queremos como cualquier persona es tener a nuestro niño corriendo por el patio de nuestra casa”.

Urdapilleta destaca que las parejas infértiles suelen fortalecerse mucho entre ellas si logran entender que el objetivo es querer tener un hijo juntos, no importa quién tenga el problema. “Lo importante es que los dos deseen ser padres y este es el objetivo a lograr entre los dos. Si esto se logra pueden luchar juntos contra la infertilidad”. 

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