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El no poder dormir puede resultar agotador y frustrante para una persona, además de restarle energía al afectado porque no tiene un descanso reparador, problema éste que sostenido en el tiempo, puede generar otros trastornos de salud como depresión, dolor crónico, susceptibilidad a enfermar, presión arterial alta, desordenes metabólicos y más riesgo de sufrir accidentes.

Busque el origen de su insomnio

Por lo general, la incapacidad de conciliar o mantener el sueño es síntoma de alguna enfermedad o patología de fondo o subyacente que propicia un mal dormir, entre las cuales están el dolor crónico, tos, problemas cardíacos, dificultad para respirar, problemas digestivos, reflujo gastroesofágico, enfermedad tiroidea y trastornos del sueño como la apnea obstructiva del sueño o el síndrome de las piernas inquietas.

El alcohol y algunos medicamentos, como los antidepresivos, la cafeína, los descongestionantes, los fármacos contra el asma y los analgésicos, también pueden contribuir al insomnio.

Por ello, es importante que usted primero se someta a una evaluación médica minuciosa.

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Ahora bien, algo que dejan de lado los especialistas como causa de un mal dormir, son las angustias y las preocupaciones. Aquí el tema es más complejo de manejar, porque en todo caso deberíamos valernos de muchas herramientas anti estrés para paliar sus efectos: ejercicios, técnicas de relajación, hábitos saludables para dormir, bajar de peso, etc., etc.: pero llegados a este punto son pocos los que buscan ayuda terapéutica y son impacientes, razón por la cual se automedican y abusan de los somníferos con tendencia a usar  a medida que transcurre el tiempo cada vez más, medicamentos y más potentes, con peores resultados adversos.

¿Qué pasa si abusamos de somníferos?

Cuando piense en tomar una pastilla para dormir, es fundamental que junto a su médico evalúen las ventajas y los riesgos. Dormir bien es realmente importante, pero tomar un fármaco como ayuda para hacerlo puede provocar efectos secundarios, tales como mareo o aturdimiento y el peor, riesgo de dependencia. Además, las pastillas para dormir suprimen la respiración, lo que puede empeorar cualquier problema respiratorio, como apnea del sueño, aparte de posiblemente aumentar el riesgo de contraer infecciones.

Las pastillas para dormir también pueden provocar problemas con el pensamiento y con el movimiento corporal. Una persona puede despertarse y continuar somnolienta o tener problemas con la memoria diurna, el rendimiento físico y hasta sufrir caídas o accidentes.

La opción de recurrir a pastillas para dormir es una decisión matizada que debe tomarse en estrecha cooperación con el médico.

Hoy más que nunca, en una Venezuela tan convulsionada, debemos buscar apoyo multidisciplinario es vital para “no morir de mengua”, pero por sobre todo, debemos cuidarnos nosotros mismos de la mejor manera que podamos, pues será la única forma de sobrevivir a esta vorágine.

Lea la columna original en Caraota Digital 

María Laura Garcia

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