Existen muchas teorías sobre cómo, cuánto y cuándo comer. También se hablan de alimentos prohibidos y se comparten todo tipo de informaciones. Pero, ¿y si todo fuese mucho más sencillo que eso? De ahí surge el concepto de alimentación intuitiva, un concepto que nació en 1995 por Evelyn Tribole y Elyse Resch en el libro Intuitive Eating.

Como explica Rebeca Hernández, graduada en Nutrición por la Universidad de Costa Rica, la clave para estar sano y comer bien no es establecer un número de comidas ni hacer una lista de ingredientes imprescindibles del supermercado.

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“Alimentarse significa escuchar a nuestro cuerpo, a nuestras señales de hambre y saciedad, sin necesidad de recurrir a la comida como vía de escape ante una situación de estrés”, comentó la experta.

Por eso, insiste en que no se trata de una dieta, sino de un proceso.

La persona puede reconectar con su cuerpo entendiendo las señales que le da el organismo, libre de los convencionalismos sociales que las silencian, provocando ansiedad, malestar y una relación poco natural con la comida.alimentacion-intuitiva-1

Alimentación intuitiva usando el mindful eating

El objetivo nunca debe ser adelgazar. “Esa mentalidad perjudica y no funciona”.

Perder peso es la consecuencia de comer saludable e intuitivamente. Si la persona da respuesta a las señales de hambre y satisfacción va a conseguir sentirse en paz consigo misma, evitando la ansiedad y consiguiendo un control de la alimentación.

Aunque, como es lógico, para que esto ocurra es imprescindible que la alimentación se centre en alimentos y no en productos, que son los grandes culpables de gran una parte de las alteraciones del organismo.

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De la misma manera, esta forma de recurrir a la alimentación se encuentra relacionada con la filosofía Mindfulness, en concreto con una de sus ramas, el Mindful eating.

Mediante técnicas aprendidas de la meditación, que a su vez tiene su origen en el budismo, este método pretende enseñar a apreciar los alimentos desde una perspectiva completamente distinta.

Por eso, expertos en esta técnica, como el fundador del Método Thinking, Diego de Olmedilla, aseguran que “no comemos compulsivamente por hambre, sino para llenar otros vacíos, que normalmente son emocionales”.

Fuente: Yodona

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