La violencia contra la mujer es un asunto de importancia vital a nivel mundial y su generalización hace que existan leyes, determinaciones, seguimientos y condenas en los casos en los que se comprueba lesiones de cualquier tipo contra el sexo femenino.







Desde 2007 en Venezuela tiene vigencia la Ley del Derecho de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia. La normativa aplica sobre todo “acto sexista que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, emocional, laboral, económico o patrimonial; la coacción o la privación arbitraria de la libertad, así como la amenaza de ejecutar tales actos, tanto si se producen en el ámbito público como en el privado”.

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En esta Ley del Derecho de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia se especifican 19 tipos de violencia:

  1. Violencia psicológica
  2. Acoso u hostigamiento
  3. Amenaza
  4. Violencia física
  5. Violencia doméstica
  6. Violencia sexual
  7. Acceso carnal violento
  8. Prostitución forzada
  9. Esclavitud sexual
  10. Acoso sexual
  11. Violencia laboral
  12. Violencia patrimonial y económica
  13. Violencia obstétrica
  14. Esterilización forzada
  15. Violencia mediática
  16. Violencia simbólica
  17. Tráfico de mujeres, niñas y adolescentes
  18. Trata de mujeres, niñas y adolescentes

Violencia A Tu Salud

“La mayoría de las veces se conoce más la violencia física y la psicológica contra las mujeres, porque son las más comunes y las que más se observan”, dice Belmar Francheschi, representante de Plafam. “En la violencia física las lesiones son más visibles y puede ser constatadas por un médico. Pero, en la mayoría de los casos, las mujeres sufren la violencia psicológica de manera silenciosa, sin que las personas alrededor se den cuenta de ello. Son los casos de control, acoso por parte de las parejas o familiares cercanos a la mujer, o el menosprecio y minusvalía que sufren estas mujeres en su vida cotidiana”, describe.

“La violencia psicológica es una de las  más comunes y atroces que existen porque deja secuelas en la vida emocional de quien la sufre”, puntualiza.

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La creación en Venezuela de la  Ley del Derecho de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia es un enorme avance en la protección de las víctimas. “Se ha visto un cambio muy favorable porque hay tribunales de control que llevan el tema de la violencia, hay Fiscalías que trabajan específicamente todo lo que tiene que ver con la violencia, hay jueces preparados y más especializados en torno a este tema. Entonces, ahora las mujeres pueden denunciar sus casos con confianza. Otro de los logros es que con esta ley se han incluido nuevas penalizaciones como la del  feminicidio”, dice la representante de PLAFAM, asegurando que por eso mismo “ha habido un poco más de difusión de esta problemática a nivel público”.

Aún falta mucho por hacer

A pesar del amparo legal y los grandes avances jurídicos en este ámbito, dice Belmar Francheschi, el asunto de la violencia contra la mujer persiste por otras razones.

“El tema de la violencia comienza en lo privado y después pasa a lo público”, explica. «Por eso es que muchas veces las mujeres no se expresan, no denuncian por temor a que haya represalias o que se sepa que se está pasando por esa situación”, asegura.

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“Hay que decir que faltan muchos funcionarios que se sensibilicen con este tema. A veces el hecho de denunciar solo se queda en eso, en la pura denuncia. En muchos de los casos la denuncia no va más allá de ir a la Fiscalía, a la Jefatura, pero no alcanza su finalidad que es que se dé la sanción para la persona agresora; lo fundamental es que el agresor reciba las sanciones pertinentes, no solamente que el proceso llegue hasta las medidas cautelares, que es lo que más se ve. Muchas veces la mujer llega hasta las medidas cautelares y después se le hace más cuesta arriba presentarse ante los tribunales”, analiza la representante de PLAFAM.

“Es lo que nosotros llamamos el ‘coste emocional’ que tiene la mujer; más que todo se da por limitaciones a nivel administrativo: el hecho de denunciar, que tomen la denuncia, que se dé la investigación, todo eso se tarda y hace que la mujer desista”, señala Francheschi.

De la violencia es responsable quien la ejerce

La especialista destaca que en la erradicación del comportamiento violento tiene un papel crucial la educación y crianza desde el seno familiar.

“Se han hecho estudios que señalan que a mayor escolaridad hay mayor control de la violencia y de la ira, repercutiendo en lo que tiene que ver incluso con la violencia urbana, la violencia en general y específicamente hacia la mujer. Entonces, si se educa a los niños y jóvenes en valores, en evitar las agresiones, si se tiene más educación, se va a disminuir la violencia en el entorno”, afirma Belmar Francheschi.

“Hay  que educar sobre todo a las mujeres para que se empoderen y digan ‘¡Basta ya de violencia!’. Después ellas van a denunciar más, evitarán conseguir y aceptar parejas que tengan ese tono violento. Tenemos que educar a los jóvenes desde la escuela y canalizar la violencia familiar que existe, la del entorno social donde viven, que ellos puedan tener herramientas para enfrentar eso y no repetirlo. Porque destaquemos que esto es un modelaje”, señala la especialista poniendo el acento en esta razón.

Violencia contra los niños

“El problema de la violencia es que es aprendida; se trata de un problema socioeducativo y es responsable el que la ejerce. Ningún niño o niña nace violento; se va volviendo violento o violenta dependiendo del entorno donde se está desenvolviendo, o del modelaje que está viendo desde su infancia: si tiene padres agresores lo más probable es que vaya a ser un agresor o un victimario. Entonces se va repitiendo la conducta”, analiza.

Educar a las mujeres para salvar a la sociedad de la violencia

Belmar Francheschi destaca que al ser las mujeres las que de manera preponderante se ocupan de la crianza de los hijos, ellas son las que transmiten los valores que estos tendrán años después como adultos.

“Estamos en una sociedad matricentrista, donde las mujeres ejercen un poder grande en la familia: el 40 por ciento de las mujeres son jefas de hogar, según el último censo, y más del 40 por ciento son mamás solteras, ahí está el modelaje. Si estas mujeres reciben la educación adecuada y saben que hay otro tipo de relacionarse que no sea de manera agresiva, ni siendo víctimas ellas, entonces sus hijos no van a ser violentos o van a poder tener herramientas para determinar si hay personas violentas, agresivas, en sus relaciones sociales, emocionales; así sabrán evitarlos”.

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“Con respecto a los hombres, es importante estudiar que el varón está concebido culturalmente como un ser que está en la calle y tiene que aprender a ser agresivo; es el proveedor,  el que ‘puede tener muchas novias’. Por eso se va criando en un sistema en el que tiene que demostrar constantemente que es el fuerte; eso hace que se vuelva más y más agresivo. Esto sucede también cuando hay ‘patrones socio culturales’ que promueven la violencia, siendo el caso de la ‘violencia urbana’ la cual exige del hombre que sea más agresor, más fuerte”, deplora Belmar Francheschi.

No a la violencia contra la mujer

Buscar ayuda

Para aquellas personas interesadas en recibir o conocer más sobre los programas educativos, de prevención y de ayuda a las víctimas que tiene PLAFAM pueden acudir a sus diferentes sedes en Caracas o visitar la página web www.plafam.org.ve

Plafam tiene unidades de atención psicológica a donde las mujeres pueden acudir a recibir psicoterapia individual y de grupo. También dan asesorías legales para aquellas personas que son víctimas de violencia y desean denunciar su caso. Igualmente atienden todo lo que tiene que ver con el abuso sexual, con personal especializado. Asimismo tienen actividades educativas, ofreciendo charlas en colegios, universidades, en congresos.

Agradecimiento

Belmar Francheschi, Gerente de Programas de la Asociación Civil de Planificación Familiar (PLAFAM)

Lisa López, Coordinadora de la Unidad de Psicología en la sede de PLAFAM en Altagracia, Caracas.







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