Muchos centran el tener una autoestima sana en procurar lucir una figura de portada de revista, es decir, se enfocan en la pura y vulgar vanidad.

Lo cierto es que de eso no se trata el asunto. Para mí se trata de tener una figura saludable basada en la genética que Dios nos dio, sentirnos cómodos y ágiles, más mostrarnos armónicos en nuestro arreglo personal, para que al mirarnos al espejo estemos satisfechos con nuestro cuerpo, para ser valorados y apreciados por los demás por el resultado de nuestro trabajo por mostrar lo mejor de nosotros mismos. Esos son los verdaderos valores y afectos.

Gracias a Dios en este mundo los gustos son bien variados y en lo que respecta a las atracciones entre los seres humanos, ya sean amistosas o de pareja, el magnetismo no se centra únicamente en la “belleza” a mi parecer muy subjetiva, sino también en la química, ese no sé qué que nadie ha sabido definir, en el olor e incluso en la sustancia espiritual.

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Por tanto, para qué tener un cuerpo o apariencia “perfecta”, aunque la perfección no existe, cuando en lugar de ello podemos esforzarnos en tener un “peso saludable”, unas manos y unos pies bien cuidados, tener el cabello presentable, ya sea suelto o recogido, corto o largo; si podemos oler bien, sonreír siempre, cultivar el espíritu, ganar en cultura, ser amables, vestirnos pulcramente para con todo ello, convertirnos en personas sencillamente muy atractivas para el prójimo.

Queremos siempre asemejarnos a estereotipos muchas veces falsos cuando podemos brillar siendo sencillamente únicos.

Tenemos que sentirnos a gusto con nosotros mismos y en mi experiencia eso nada más se puede experimentar cuando nos reconocemos haciendo lo idóneo y dando lo mejor de nosotros mismos. Se trata de jugar a la excelencia en todo. No es un asunto de belleza y créanme cuando esto se logra, no hay nada ni nadie que te haga sentir mal o menos que nadie.

Entonces más que sentirse lindos o lindas, siéntanse cómodos y a gusto con ustedes mismos y eso como todo lo demás en la vida tiene que TRABAJARSE.

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¿Por qué trabajar la autoestima? … ¡Beneficios!

Una “autoestima sana” es determinante para tener éxito, tanto en aquello que emprendemos como en nuestra capacidad para disfrutarlo e influye en todas las áreas de nuestra vida, tanto que hasta determina nuestra sexualidad.

El sentirnos conformes y satisfechos con lo que somos, define cómo nos relacionamos con los demás en lo personal, social y laboralmente hablando. Nos impulsa o no al riesgo, el creernos capaces de superarnos y nos facilita el encajar en la sociedad. Pero regresemos a la sexualidad, sin duda, la autoestima es esencial cuando se trata de disfrutar íntimamente con la pareja.

Una infidencia, tomada de la experiencia recibida de los muchos expertos que he entrevistado, la mayoría de las personas que nos ejercitamos tendemos a sentirnos renovados, activos y hasta sexys, lo cual favorece el concepto que tenemos de nosotros mismos, insisto, aunque no seamos perfectos. Por lo tanto actívense, eso los hará más arriesgados en su desempeño íntimo. Otro dato a considerar es que alguien que se cuida físicamente se vuelve más atractivo ante los de su pareja por el amor propio que demuestra; además que el cambio a nivel físico que se experimenta hará que se vean más esbeltos y se sientan más flexibles al momento de complacer a sus cónyuges.

Este es un extracto de la columna original publicada en Caraota Digital.

María Laura Garcia

 

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