Ante el diagnóstico de un cáncer y su impacto en la calidad de vida, algunos pacientes reorganizan prioridades y pueden llegar a poner de lado hasta las necesidades más básicas. Entre ellas, el disfrute de la sexualidad es una de las más sacrificadas y poco reveladas hasta que la pregunta sale a flote en consulta y, entonces, un alivio considerable rodea al paciente y lo lleva a comunicar sus dudas, según afirma la psicooncóloga, Giselle Luna.

La inquietud sobre la suspensión o postergación del sexo, si no es comunicada al médico o a la pareja, puede atentar contra la estabilidad emocional tan necesaria para una persona que viva con cáncer. Son muchas las causas que llevan a interrumpir el disfrute sexual en el curso de la enfermedad. Si se trata de las mujeres, algunos tumores ginecológicos pueden causar dolor durante el contacto sexual. Resequedad vaginal o falta de lubricación por efecto de la quimioterapia propician también el escenario para incomodar la relación con penetración. Una parte muy determinante para las féminas es el aspecto de la autoimagen, por cuanto el hecho de perder cabello o adelgazar en extremo puede hacer sentir a la mujer menos atractiva e inhibirla para disfrutar plenamente las bondades del sexo.

Cáncer de mama 2

Lee también: Recupera tu vida sexual después de sufrir cáncer

“Lo que se busca en esos casos es evitar que se realcen los aspectos negativos del tratamiento y se trabaja en que la situación es temporal: ese cabello volverá a salir y esa inversión en imagen, por decirlo de alguna forma, tendrá un efecto a largo plazo”, explica Luna.

Mujeres vs. Hombres

La mujer presa de estas emociones puede mostrarse retraída y esquivar la concreción del acto sexual alegando malestares físicos e, incluso, permitir implícitamente que el hombre “busque por fuera” (frase común en consulta según la especialista consultada) lo que ellas se abstienen de entregar, una conducta que puede poner en riesgo la relación de pareja.

En el caso del hombre, la actividad sexual puede verse modificada por falta o mantenimiento de erección, falta de eyaculación o resolución o ausencia del deseo. Este último aspecto puede tener que ver con que se consideran menos atractivos o incapaces de complacer a su pareja. En los caballeros, la respuesta ante las no relaciones sexuales es el mal humor.

“Se tornan malhumorados, hay un rechazo de la pareja, entonces si no se termina de expresar concretamente lo que se siente, se deteriora la calidad de la convivencia. En ellos hay mayor dificultad de afrontar la situación y conversarlo con la pareja, pero si finalmente logran hacerlo, se buscan las soluciones y se resuelve la situación”, acota Luna.

El apoyo psicológico en estos casos pasa por integrar a la pareja del o la paciente, en sesiones en las que se hace énfasis en la necesidad de fortalecer la comunicación y conversar sobre las caricias y el tipo de relación sexual que ahora se desea.

“La clave es la comunicación y el respeto entre la pareja. Muchas veces ha pasado que la pareja no quiere sexo por proteger al paciente, por no hacer daño, y se les aconseja entonces en ese sentido qué se puede hacer”, dice Luna.

Lea también: Sexualidad en el otoño de la vida

sexo-tantrico-a-tu-salud¿Sexo contraindicado?

Sólo en algunos cánceres gineco-urológicos, los médicos podrían recomendar en algún momento de la quimioterapia la abstinencia sexual, que inmunosuprime al paciente y lo hace más propenso a sufrir infecciones que puedan ser transmitidas en contacto directo con el otro. La indicación llega a ser tan simple como sostener las relaciones con preservativos hasta que pase el momento del riesgo.

Por dificultades de respiración o hemoglobina muy baja, algunos pacientes tampoco contarán con las condiciones físicas mínimas requeridas para sostener la relación sexual, por lo que ellos mismos toman la decisión de postergarlas hasta sentirse cómodos o agradados.

Lo que es importante saber es que toda duda respecto al tema sexual y las soluciones posibles para enfrentarlos -principalmente aquellas que tienen que ver con la ingesta de alguna sustancia para mejorar el rendimiento sexual- deben ser estrictamente consultadas con el médico tratante, quien evaluará hacerse cargo él mismo o remitir el caso a un psico -oncólogo u otro especialista.

Lo que sí está claro, según realza Luna, es que la persona que logra mantener una calidad de vida elevada durante el cáncer –definición en la que el sexo juega una importante parte- tiene mejor ánimo, mejor adherencia al tratamiento y una mejor respuesta del organismo.

“Lo ideal es mantener una vida lo más normal posible dentro de lo que el físico lo permita”, destaca finalmente la especialista consultada.

Comenta y se parte de nuestra comunidad