En mi columna A tu Salud de Caraota Digital he hablado sobre los mitos alimenticios. A continuación un extracto de esas publicaciones:

A diario seguramente ustedes  escucharán a “gurús mediáticos” de la alimentación, hablando sobre lo que debe comerse o no, de lo que es saludable o no consumir, sobre qué comer a una hora determinada, sobre cómo combinar alimentos, o satanizando uno cuantos que en consecuencia “jamás” deberían consumirse.

Todo esto, lamentablemente ha dado pie a que existan dietas restrictivas que nos hacen ver la comida como un enemigo y no como un aliado. Además, haciendo que miles de personas en su intento por adelgazar cada vez estén más gordos y muchas de ellas a expensas de desarrollar, sobre todo las mujeres, trastornos alimenticios severos.

Son tantas las falsas creencias alimenticias que se han difundido, que podría pasar días escribiendo sobre éstas, además que es súper común ver a los fanáticos de las redes que idolatrando a muchos “influenciadores”, idealizan diversos productos o alimentos, que consumidos en porciones inadecuadas dejan de ser beneficiosos e incluso pueden llegar a enfermarles y hacerles obesos a la larga, por ejemplo: la leche del almendras.

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Por eso decidí, hablarles, sobre esos mitos nutricionales, ya que, podemos bajar de peso de una forma saludable con la menor cantidad de restricciones posible, pero para ello deben manejar la información correcta proveniente de “especialistas”.

Aquí van algunos mitos…

Por mucho tiempo se ha considerado que el huevo completo (clara + yema) aumenta los niveles de colesterol en sangre y la cantidad que nos aporta es insignificante. Lo correcto es limitar es el consumo de grasas saturadas no el de huevos. Un plan nutricional balanceado debe incluirlos porque resultan muy nutritivos.

Otro alimento que, hasta no hace poco, era satanizado es el aguacate, entre otras cosas porque supuestamente engorda. Aunque está compuesto principalmente por grasa, dicha grasa es buena. Según los entendidos en la materia, en realidad ayuda a adelgazar, ya que favorece al metabolismo, haciendo que se quemen mejor las grasas nocivas y logrando una sensación de llenura.

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Otro error común, es pensar que existen alimentos mágicos para eliminar grasa. La piña, el pepino, el cilantro, el agua de berenjena son “venerados” en variados planes dietéticos, por sus efectos  diuréticos,  antiinflamatorios, entre otros, pero bajo ninguna circunstancia imaginen que propician la perdida de grasa acumulada en los puntos “blanco” o problemáticos de su cuerpo.

Otro extremo perjudicial para nuestra salud, es pensar que debemos eliminar por completo el consumo de grasas. Resulta vital saber que existen muchos tipos de grasas aunque a grandes rasgos, se suelen dividir en “buenas” y “malas”, según sea su impacto sobre el nivel de colesterol y triglicéridos en sangre. No se puede dejar de consumir “las buenas” porque el organismo las necesita para llevar a cabo muchas de sus funciones como la formación de membranas celulares, la producción de las hormonas de la sexualidad, etc.. Lo que si deben hacer, es consumirlas en las cantidades idóneas, para poder mantener el peso bajo control.

Otro tema importante es saber, hasta qué punto es positivo o no, contar calorías o medir porciones o lo que es lo mismo, “las dietas hipocalóricas”. Realmente el consumo de calorías de una persona no va a determinar el grado de su grasa corporal.  Si se sigue este tipo de plan alimenticio se va a originar un consumo de la reserva de glucógeno en el músculo y no de la grasa, significando la pérdida precisamente de la masa magra o muscular, y es una buena masa muscular la que nos permite tener un “metabolismo alto”, es decir, quemar más calorías en reposo.

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Más mitos

Uno de los errores que más veo cometer a muchos, es el abusar de los alimentos etiquetados como lights. Los productos light tienen menos calorías por porción, pero si se come más de las porciones recomendadas igualmente nos llenaremos de más calorías de las que deberíamos. Por tanto tengan mucho cuidado, ya que el hecho que la etiqueta diga “light” no les garantiza el no engordar. Eso sólo dependerá de la cantidad de porciones.

Otra creencia, que incluso yo asumía como cierta es que los alimentos frescos son más nutritivos que los congelados. Y por eso me negaba a preparar comida para programar mi dieta o alimentación de la semana. Pues amigos, no es del todo cierto, el frío de la nevera o el congelador mantiene las cualidades de los alimentos sin alteración alguna, por lo que un pescado o una carne congelada no nos va a aportar menos nutrientes que si los comemos frescos.

Por otra parte, muchos creen que omitir comidas les ayudará a adelgazar y esto no es así, se trata de un mal hábito. Los especialistas recomiendan realizar tres comidas principales y 2 meriendas, o comer, al menos, cada cuatro horas, para balancear nuestro sistema hambre-saciedad, ya que al repartir la ingesta en varias tomas no llegaremos a la siguiente comida con un hambre excesiva que nos conduciría a comer de más.

Una bebida que ha sido satanizada es el café, pero resulta que tomado con moderación, sin azúcar y sin leche puede ser una muy beneficiosa herramienta. El café tomado en ayunas, “solito”, puede ser un excelente diurético natural, más antes de realizar ejercicios puede ayudar a activarnos.

Otro error es pensar que las frutas nos engordan  más o menos,  ya sea que las comamos antes o después de las comidas. Se crea o no, el orden en el cual se ingieren los alimentos, a lo largo del día, no influye en su aporte energético. Ahora bien, el cómo se ingieren, marca una diferencia es, en la facilidad con la cual digerimos los alimentos. La ventaja de consumir la fruta antes de las comidas es que gracias a su contenido en fibra y agua producen un efecto saciante y seguramente comeremos un poco menos.

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Para evitar males mayores … 

Muchos piensan que cuando las frutas se deshidratan pierden un alto porcentaje de sus propiedades nutritivas y la verdad es que únicamente se da una merma del agua que contienen; más retienen, de forma concentrada, la mayor parte de los valores alimenticios de la fruta al natural.

Otros alimentos que han sido satanizados o mejor dicho que han sido casi totalmente “relegados” son los granos o legumbres. Tengan en cuenta que éstos ayudan a mejorar nuestros niveles de colesterol, permiten controlar los porcentajes de azúcar y previenen enfermedades gastrointestinales. Además aportan hierro y son ricos en fibra.

Otra falsa creencia es que los carbohidratos  son malos y deben descartarse. Los mismos deben consumirse porque de ellos recibimos la energía que requiere nuestro cuerpo para funcionar de forma efectiva, pero además debemos comer, de los dos tipos que existen, simples y complejos, pues estos últimos, es decir, “los complejos”.

Sin duda, los carbohidratos complejos, deben consumirse si deseamos sostener una alimentación balanceada, particularmente: cereales, granos, bayas, verduras y hierbas frescas. Deben eliminarse totalmente: el azúcar refinado, los productos de panadería, chocolate, miel, mermelada,  pan blanco y los refrescos.

Otra idea, no cierta, muy extendida es que levantar pesas si estamos tratando de perder peso, no es favorable porque nos hará  lucir “demasiado musculosos” y resulta que es todo lo contrario; realizar actividades que ayudan a fortalecer los músculos regularmente puede facilitarnos el quemar más calorías. Solamente un entrenamiento muy intenso para endurecer los músculos sumados a la propia herencia (los genes heredados de los padres), generan músculos muy grandes.

Otro error frecuente es pensar que el pan engorda y eso va depender de la porción que consumamos. 1 gramo de carbohidratos tiene la misma cantidad de calorías que 1 gramo de proteínas.  El contenido calórico de 100 g. de pan blanco es de unas 250 kcal, pero otro tema que influye en su aporte energético es con qué tipo de alimento lo acompañamos.

Lo mismo sucede con las papas, que poseen de un 75 a un 80% de agua, ya que el resto es hidratos de carbono que aportan 85 kcal., por cada 100 g. ¿Qué significa esto? Que no es, pese a la creencia popular, hipercalórica.

Y por último,… “que no debemos comer muy tarde en la noche”, pero con el ritmo de vida moderno comer después de las 6:00pm es necesario, pero de manera moderada. Muchos somos los que nos acostamos más tarde de lo que lo hacían nuestros antepasados, razón por la cual, el ayuno prolongado, puede afectar nuestra salud negativamente, pero tenga siempre cuidado de comer al menos 2 horas antes de acostarse dormir.

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