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Aunque las muertes por cáncer infantil se han reducido en un 50% a nivel mundial en los últimos 30 años, los fallecimientos por cáncer cerebral infantil solo han disminuido un 30%. Por esta razón, un grupo de investigadores del Instituto del Cáncer Dana-Farber y del Hospital Infantil de Boston (EEUU) están recurriendo a la implementación de la medicina de precisión o personalizada.

Creen los científicos que el hecho de que los tratamientos puedan personalizarse para cada individuo en función de sus genes y otros datos de salud, podría ayudar a mejorar estas tasas.

En un extenso reportaje publicado por MIT Technology Review se explica que los investigadores realizaron pruebas genéticas a 203 muestras de tumores y encontraron que el 56% de ellas albergaban anormalidades genéticas . Esto podría ayudar a los médicos a diagnosticar o tratar el tumor cerebral con fármacos que ya están disponibles o que están siendo estudiados en ensayos clínicos.

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Por otra parte, los resultados publicados en la revista médica Neuro-Oncology, también señalan diferencias genéticas claves en los tumores cerebrales pediátricos frente a los adultos, lo que sugiere que los tumores cerebrales en niños y adultos han de tratarse de formas distintas.

Foto: Las pruebas genéticas de muestras de tumores cerebrales pediátricos podrían ayudar a guiar el diagnóstico y el tratamiento. Crédito: Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

Buscando tratamientos

La coautora principal del estudio, Pratiti Bandopadhayay, una neuroncóloga pediátrica del Centro Dana-Farber de Trastornos Sanguíneos y de Cáncer Pediátrico de Boston, afirma: «La razón por la que nos hemos centrado en los tumores cerebrales infantiles es porque no les estamos ganando [la batalla] con tratamientos estándar«. Los tumores cerebrales pediátricos son la principal causa de muertes infantiles de cáncer. La cirugía, la radiación y la quimioterapia han sido los tratamientos más usados.

Durante décadas, cada niño con el mismo tipo de tumor ha recibido el mismo tratamiento, señala Bandopadhayay, y añade: «Estamos aprendiendo que cuando examinas estos tumores bajo un microscopio, incluso si tienen el mismo aspecto, pueden tener impulsores genéticos distintos».

De momento no se ha aprobado ningún fármaco oncológico dirigido específicamente a los tumores cerebrales pediátricos.

Las terapias dirigidas podrían ser más eficaces si se emparejan con anomalidades específicas dentro de las células tumorales. Pero la directora de investigaciones y políticas científicas de la Sociedad Nacional de Tumores Cerebrales de Estados Unidos, Ann Kingston, que no participó en el estudio del Centro Dana-Farber, dice que incluso las personas con las mismas mutaciones genéticas en sus tumores podrían no responder de forma similar al mismo tratamiento.

También cree que las muestras tumorales no siempre representan el tumor al completo. Por ejemplo, una mutación podía aparecer en algunas células y en otras no, lo que afectaría a los fármacos que se le receten al paciente.

Tomado de Technologyreview

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