Qué difícil es el tema de identificar las grasas, sean las buenas, las malas y de estas últimas, sus diferentes tipos y cuáles son los valores que alteran en el organismo, es decir, cuáles elevan el colesterol, cuáles los triglicéridos, etc.. ¡Que lío!, ¿cierto? Que si las grasas trans, que si las monoinsaturadas, que si las polinsaturadas, en fin…

Siempre me resultó un enredo identificarlas y estar clara, cuáles consumir o cuáles no; más la cantidad idónea que debo comer de las que resultan positivas.

Un tipo de grasa que sí debemos evitar a toda costa, porque son las que más obstruyen nuestras arterias poniéndonos en riesgo de padecer una enfermedad o evento cardiovascular, son las grasas trans, ¿han oído hablar de ellas?

Las grasas trans aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular, incrementan los niveles de colesterol malo o LDL y disminuyen los niveles de colesterol bueno o HDL. Debido a ello, los expertos en alimentación recomiendan evitar su consumo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan limitarlas a menos de 1% del total de calorías diarias. Si ustedes consumen 2000 calorías por día, eso significa que máximo 20 de esas calorías deben provenir de las grasas trans, es decir, menos de 2 gramos diarios, lo que fácilmente se encuentra en una pequeña cantidad de dulces o golosinas.

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Foto: Alejandro Córdoba

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¿De dónde provienen?

Los ácidos transgrasos se originan cuando se añade hidrógeno a los aceites vegetales, a través de un proceso llamado hidrogenación. Esos aceites procesados sirven para mejorar la textura, la estabilidad del sabor de los alimentos y su durabilidad. Las grasas trans son un ingrediente común de la repostería comercial, como las galletas saladas o dulces, los pasteles, donuts, los snacks y algunas barritas de cereal. Se emplean muy a menudo en los alimentos fritos (papitas, pollo, nuggets, cotufas de microondas, etc.) en mantecas vegetales y la margarina. Sopas y salsas preparadas, más  alimentos precocinados o congelados (croquetas, canelones, etc.). Helados y cremas no lácteas para el café.

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Foto. Alejandro Córdoba

¿Cómo evitar consumir grasas trans?

A fin de evitarlas, lea bien las etiquetas de los alimentos empaquetados, en algunos países es obligatorio que se indique su presencia. En la lista de ingredientes es donde se indica si el producto tiene grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas, es decir, este es el indicativo de que el producto podría contener grasas trans.

Por otra parte, en USA, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos consideró que ya no era seguro que los alimentos contuvieran aceites parcialmente hidrogenados y muchos fabricantes cambiaron a grasas hidrogenadas o saturadas como el aceite de palma, que son aún más perjudiciales.

Cuando en la etiqueta aparece el término “hidrogenado”, eso significa que la grasa es saturada, y tanto las grasas trans, como las grasas saturadas, aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca. Vale la pena acotar que los productos cárnicos y lácteos también contienen grasas saturadas y trans, de manera natural, pero en menos cantidad.

Lea la columna original en Caraota Digital 

María Laura Garcia

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