En toda playa o costa es habitual pedir, un rompe colchón, levanta muertos, siete potencias, tres sin sacarlo, una noche en el paraíso, tu tigre.com o el nombre de turno, preparaciones que se decantan por sus promesas afrodisíacas en una mezcla de pescados, crustáceos, mariscos, etc. Todo aquello que provenga del mar, trae un sello de garantía para encuentros de mayor calidad y más prolongados en el tiempo, lo cual nos despierta los sentidos y nos conecta con lo jocoso, relax, vacaciones, descanso, alegría, amor y sexo.

Afrodisíacos gastronómicos o mentales, si bien es cierto que en los anales de la historia se le han asumido efectos afrodisíacos a ciertos ingredientes o preparaciones, tampoco es menos cierto que la mente humana asocia y le da propiedades a todo aquello que escucha como vía de recompensa inmediata, un caso muy básico es la Nutella, su estrategia de marketing está asociada con la felicidad inmediata y es por ello que de solo escuchar el nombre comenzamos a salivar y sonreímos, al llevarnos a recuerdos conectados con la alegría, al estar felices le damos paso o cabida a otras emociones y podemos establecer encuentros de mejor calidad en todo plano, al tener  mejor disposición todo se presta y nuestros sentidos se abren.

Playa, descanso, sol, buena compañía y una preparación propia de la zona, son la perfecta combinación para que nuestro cerebro asocie, el encuentro sexual que promete cohetones, elevaciones al cielo, encuentros cercanos del tercer tipo, una noche en el paraíso, posiciones tan complejas como el sofá y la lámpara combinadas, el tigre saltarín, que nos llenan de una recompensa inmediata, nos prometen virilidad de mayor duración y elevan nuestra estima, por eso me pregunto si el afrodisíaco está presente en dichos alimentos o es el detonante que nos desinhibe para explotar ese plano presente en todos nosotros.

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Foto. Alejandro Córdoba

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De la misma forma que asociamos y detonamos esas propiedades, dependiendo de la situación también podemos asociar un encuentro o situación desagradable con una reacción alérgica a un alimento puntual o su rechazo, en mi humilde concepto todo está en el poder de nuestros pensamientos, le podemos dar fuerza o restársela a lo que deseemos.

Mi mayor afrodisíaco ha sido y será la alegría, una sonrisa me puede elevar a otros niveles, si esto lo combinamos con un plato exquisito es un plan de lujo. Nunca le conferí ningún poder a una bebida alcohólica, simplemente lo veo como la excusa para desinhibir aquello  que tenemos reprimido, un ejemplo personal es que asocio el aguardiente colombiano con Bogotá y de solo pensarlo me alegra, sin necesidad de embriagarme para disfrutar esa ciudad, un buen vino, que por cierto es el que más te guste, sin la premisa de que sea el más caro, es perfecto para ese momento a celebrar o compartir, que jocosamente dicen que afecta las piernas, por su poca fuerza de voluntad a permanecer cerradas.

Siento que el pensamiento y la imaginación son tan poderosos, que he recreado en mi mente encuentros con tanta fuerza, con el pasar del tiempo solo se vuelven realidad y quien me dice que en mi mente no son una realidad virtual a la espera de cristalizarse, así es todo en la vida,  por ejemplo ese local o negocio que deseas montar primero lo deseaste e imaginaste, esa casa la pintaste desde el kínder, tu carro le hacías los cambios mentales, sientes la arena debajo de tus pies mucho antes de que lleguen tus vacaciones, así es el poder que todos tenemos, por eso todos mis sueños sencillamente van materializándose en el tiempo, yo decido cuando, mientras los moldeo a mi gusto.

Afrodisíacos gastronómicos

Foto referencial

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Mi mayor afrodisíaco está en mí, solo decido cuando debe expresarse, por eso cuando colapsamos nuestros pensamientos con cargas negativas o situaciones que nos inquietan es difícil relajarnos, por eso la gastronomía nos presenta propuestas que nos reconectan con toda emocionalidad que nos convierta, en esa mujer sensual que con solo sonreír le aumenta el rating y crea cola de caballeros a su paso o en el caso de los hombres nos vuelve imán de sonrisas femeninas, sé que es un proceso a trabajar, sin embargo te aseguro que con solo comenzar a sonreír y agradecer en todo momento, tus propiedades afrodisíacas estarán a flor de piel.

Y para cerrar este mes del amor, gastronómico por excelencia, les aseguro que el mayor afrodisíaco está presente en nosotros, en mi caso el detonante es visual, que combinado con unos camarones salteados, calamares rellenos, ceviche y un buen vino te pueden convertir en una arma letal en la cama, silla, sofá, cocina, escaleras, playa, montaña, etc, etc.,  solo prende tu imaginación y buen apetito.

Alexander López chef Ligerito

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