Cada día me convenzo más de que la cocina es el perfecto canal para nutrir y curar el alma de cualquier dolencia, como comenté en mi columna pasada estuve con un proceso viral de tos muy fuerte y tuve la oportunidad de visitar un doctor excelente, que al atenderme, me dio luces sobre mi afección desde una mirada médica y sistémica, me dio un tratamiento que debía seguir, luego conversó conmigo y me explicó de un modo muy humano que la tos es sencillamente la defensa del cuerpo para botar todo aquello que no exteriorizamos, que no conversamos y para completar la consulta, me dijo algo que me impactó mucho, el jarabe que debes tomar de por vida, es agua en tu caso, los jarabes tradicionales lo que hacen es apagar tu tos momentáneamente y cuando te vuelve a dar un ataque es mucho más fuerte.

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Agua. Foto referencial

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El agua es vital, sin ella sería imposible vivir, en la cocina es clave en toda preparación, en nuestro día a día, en todooooo, decir más sería redundar, por eso al decirme esas palabras me conecté con la imagen del agua que corre en un río, en el mar e inmediatamente mi cuerpo se conectó en un estado de paz, de hecho mi signo géminis consigue centro en el agua como el elemento que me apacigua y me sosiega, ahora entiendo por qué desde niño cuando fregaba me sentía tan tranquilo y siempre le he comentado a mis alumnos que el único sitio de la cocina donde nadie te va a molestar es cuando estás fregando, puedo pasar horas metido en el mar, en una piscina y mis pensamientos siguen fluyendo a mil, con la nota de que es mucho más suave el proceso y total armonía.

Siempre he pensado que mi retiro puede ser una posada en la playa donde pueda brindar una mirada de crecimiento personal ligada a la cocina, como es el caso de cocina para el alma, mi taller que fusiona comida ligera y una mirada sistémica, donde los visitantes puedan disfrutar, desde que abren los ojos de una gastronomía que repare las carencias de una ciudad algo agitada que generalmente no te permite disfrutar de los alimentos, un vaso de agua fría que despierta los sentidos, luego una bandeja de frutas como la de las películas de faraones y reyes, que van dándole al cuerpo vida, de allí pasaría a las arepas tradicionales o andinas, acompañada de un plato variado de quesos frescos, jamón, pavo, perico o huevos en variedad de estilos, con mermeladas preparadas por nosotros con frutas de la estación, cerrando con el café tradicional que te termina de decir que el día ha comenzado, todo esto por supuesto después de una meditación con la puesta del sol, que te dé esos primeros rayos de vitamina C y te digan estás para vivir, caminar y respirar lo hace cualquiera y es lo que usualmente hace gran parte de la población, sin detenerse a vivir.

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Foto. Alejandro Córdoba

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Después de un conversatorio desarrollado en la playa con una coctelería propia de la región pasaría a la hora del almuerzo, un pescado que me pudieran brindar los pescadores de la zona sería sumamente agradecido por mis comensales, no sin antes acompañarlos de vegetales a la parrilla, con un carbohidrato que te dé la energía que resta para nuestro día, cerrando esta comida con un postre que sea una perfecta mezcla de cacao, algún elemento ácido y el coco presente de algún modo, la tarde sería de relax con una caminata que te conecte con los árboles que existen pero no nos detenemos a observar nunca, por el corre corre diario, si este proceso es descalzos, sería magnifico para nuestro cuerpo tenemos que darle conexión con tierra, un buen libro que hemos postergado por falta de tiempo acompañado de unos cócteles que alegran el alma en el transcurrir de las nubes y acercan el atardecer, acompañado de unos pasapalos inspirados en mariscos con presentaciones propias de elementos de la naturaleza, de allí pasaremos a la cena que sería cerrando con perfecto broche de oro, con unos mariscos a la parrilla salteados con un toque de vino blanco, con un mousse o soufflé de vegetales que alegre e ilumine el rostro del comensal, y para culminar con un postre a 5 texturas que haga gala de sabores y te den el cierre de un día conectado con la paz interna que tanto necesitamos, por último en conexión con las estrellas y la noche brindaremos con vino, que hemos tenido la bendición de vivir en perfecta armonía un full day de paz y buena cocina con el agua como protagonista de toda esta historia.

Gracias Dios.

Alexander López chef Ligerito

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