La verdad el conservar el equilibrio emocional en Venezuela en tiempos como estos es una tarea titánica. La primera razón y la más contundente es la desinformación, eso nos mantiene ansiosos y a expensas de los rumores. No hay forma de creerle a nadie. Los canales o vías para enterarnos han mermado de forma impresionante y calculada, pues incluso el Internet funciona de manera caótica; un poco por falta de recursos y otro tanto porque como gobierno ni me ocupo de dirigir recurso humano y metálico para ello, pues todo va para la represión, la poca comida que se usa como herramienta de control y para llenar los bolsillos de los que no tienen escrúpulos y no quieren a nadie.

Lamentablemente, me siento en un país en una especie de guerra a nivel de cualquier territorio en conflicto del continente africano; y más cuando hurgo en los escenarios de lo que ha sido mi especialidad como periodista: “la salud”.

La incertidumbre que genera una cotidianidad como ésta, en la cual no se ve un rumbo seguro de avance o progreso en ningún área del quehacer cotidiano, nos hace ver muy lejos las condiciones que permitan hablar de calidad de vida o bienestar.

La pregunta llegados a este punto es: ¿cómo podemos mantenernos en pie espiritualmente y en consecuencia poder preservar la poca salud física que nos queda?

Pues con la FE, cualquiera que ésta sea en su caso. Simplemente por mi sueño y la convicción, porque soy una optimista empedernida, que “Dios escribe derechito entre las líneas más torcidas”.

Esperanza

Foto referencial

Tozudamente creo que “Dios se está encargando de todo” sin que nos enteremos para que el sueño de esa “Venezuela Posible” realmente se cumpla lo antes posible. Es que si lo supiéramos, “los malos” ya estarían haciendo las marramucias correspondientes para arruinarlo y evitarlo.

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Precisamente por eso, les comparto una historia que está circulando por las redes, desde hace unos días, y que describe muy bien lo que es mi convicción:

…“Cuando Churchil se vio perdido, porque Hitler venía a invadir a Inglaterra, dijo que lo único que quedaba era orar, y se armó en todo el país cadenas de oración. Hitler iba ya en camino, y nunca llegó; no se sabe aún que lo detuvo; al parecer una bruma muy extensa lo cubrió y se detuvo para nunca más volver”. Por eso dicen que la reina de Inglaterra expresó lo siguiente: “le temo más a un ejército de personas orando, que a un ejército militar“.

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Tratando de buscar el sustento de esta historia me topé con los siguientes párrafos, entre los muchos que describen la FE de Wiston Churchill:

“En 1940, al ser elegido para encabezar un gobierno de coalición, uno de los primeros actos oficiales de Winston Spencer Churchill fue declarar un día nacional de oración. También pidió un minuto de silencio diario, a las nueve de la noche, antes de la emisión de las noticias nacionales, durante el resto de la guerra. Se cuenta que Hitler comentó: “ésta es el arma secreta más potente de Churchill”.

luz

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Hoy, en Inglaterra sólo persiste la tradición de mantener un minuto de silencio nacional un domingo de noviembre, en recuerdo de los caídos en las dos guerras europeas. Quienes trabajamos con las energías sutiles sabemos que, durante este minuto, todas las líneas energéticas que unen entre sí las antiguas iglesias… conformando la conciencia colectiva de la nación… es como si se limpiasen para empezar de nuevo”.

Así pues, por qué no nos organizamos para orar en serio, sincronizadamente, también a las 9pm, pasando estos mensajes de oración a todos nuestros contactos para que de esta manera haya un ejército rezando y clamando por la paz y prosperidad de nuestra querida Venezuela. Sin duda, para mí, todos unidos en oración venceremos… la luz puede más que las tinieblas. Hoy más que nunca debemos dejar de lado, desde todo punto de vista, la incredulidad.

Esta columna fue originalmente publicada en Caraota Digital 

María Laura Garcia

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