La tecnología da un paso al frente para que

el milagro de la vida, siempre sea prioridad

Juymar García

@Juymar

 

En un mundo tan desarrollado como el nuestro, cuando el milenio apunta a los más grandes hallazgos, era extraño que la tecnología no se aplicara al milagro de la vida.

Sin embargo, con gran alegría recibimos informaciones constantes de los hermosos avances que hacen los científicos, junto a los más especializados tecnólogos para que el nacimiento, sea cual sea la condición, llegue a un feliz término.

En épocas no muy lejanas era infructuoso cualquier esfuerzo por conservar el feto fuera del vientre materno, si bien existían muchos cuidados, las condiciones naturales no podían ser imitadas por equipos, respiradores y alimento que, al feto no terminado de formar, le permitiera desarrollarse y llegar hasta la fecha de maduración óptima, lo que significaría el verdadero nacimiento del bebé.

Tecnología para la vida

 Investigadores del Hospital de Philadelphia han desarrollado un útero artificial, capaz de dar soporte a una cría durante cuatro semanas”. Así han titulado los medios internacionales la culminación del primer experimento de nonatos, probaron y monitorearon en este útero corderos fetales, en los cuales el desarrollo pulmonar prenatal es muy similar al que ocurre en los seres humanos.

el milagro de la vida

Imagen referencial

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Un sistema tecnológico que preserva la vida

Se trata de un contenedor plástico lleno de fluido unido a máquinas hechas a la medida que proporcionan el soporte físico estéril, temperado como el vientre materno y que permite respirar el líquido amniótico tal como lo hacen los bebés en el útero.  El corazón del pequeño, bombea la sangre a través de su cordón umbilical a la máquina de intercambio de gas se encuentra fuera de a bolsa o contenedor. En paralelo un sistema de monitoreo mide constantemente los signos vitales, el flujo sanguíneo y otras funciones esenciales para mantener la vida del bebé.

El feto continúa creciendo y madurando en la bolsa, que actúa como un saco protector de fluido amniótico artificial hecho de agua caliente y sales que se renueva constantemente. A su vez este nonato recibe flujo sanguíneo rico en nutrientes que actúan como la placenta de la madre.

Estos héroes de la medicina tecnológica, creen que esta estrategia podrá en un futuro no muy lejano aumentar la probabilidad de supervivencia de los bebés muy prematuros, y esperan poder empezar a hacer pruebas con humanos en un par de años.

La probabilidad de supervivencia de bebés menores de 23 semanas es cercana a 0.

A las 23 semanas aumenta a un 15%, a las 24 a un 55% y a las 25 semanas a un 80%.

Será hasta el próximo martes cuando estaremos brindándoles un nuevo tema de Salud y Tecnología en A tu Salud.

 

Juymar García

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