¿Luz en la oscuridad, es posible?, siento que sí y lo digo de corazón. Probablemente se puede tornar la situación o el momento en un negro absoluto, todo está en la mirada que le queramos dar. En un principio se crea un velo de ceguera que nos arropa, en nosotros está soltar o retener esa vibra que no nos corresponde. En mi humilde mirada la muerte es lo único que no tiene solución y para ese punto vamos todos, así que cualquier situación puede o debe tener una luz.

Con el paso del tiempo aprendemos a soltar con mayor rapidez aquello que no nos permite respirar o vivir. Es en ese momento donde se pone de manifiesto el crecer de modo espiritual o personal. Bajo un cúmulo de vivencias optamos por darle paso a la luz en nuestras vidas, existen personas que no optan por esta vía, es muy cierto que cada quien decide abrirse o no a vivir.

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Un día enuncié que el slogan de mi futura consulta terapéutica será: “Si tienes un problema y tiene solución para que te preocupas y si tienes un problema y no tiene solución para que te preocupas”. Es sencillo perdemos vida en la preocupación. El SI es bueno, el NO es bueno, lo que mata es la duda. Preocuparte es una pérdida de energía en algo que no sabes cómo culminará, en vez de ocuparnos en su debido momento, con el paso del tiempo ese solo detalle puede cambiar perfectamente nuestra vida y su posible desenvolvimiento.

arepas

Foto referencial

Negar que no he tenido momentos de oscuridad y bajones sería muy mentiroso de mi parte, la diferencia hoy es que esos momentos son tan efímeros que no trascienden en mi vivir, es fácil decirlo hoy, siii, hace unos años nooo, la diferencia está en que un día decidí comencé por hacerlo, un día a la vez, en PRESENTE.

Hace muchos años mi padre falleció y literalmente quedamos sin nada, excepto un techo. Mi recuerdo es comer arepas todos los días, con jamón, queso, mantequilla, sardinas, dulces o solas, pero siempre arepas. No teníamos para más nada y todos éramos niños todavía. Mi madre trabajaba para darnos colegio privado día y noche, siempre decía que la educación era lo único que nos podía dejar y se lo agradeceré el resto de mi vida. Hoy ante esta situación veo una arepa como un lujo, acoto que fue una de la épocas más felices de mi vida, todos los días a modo de juego hacíamos formas, tamaños y sabores de esa masa, que podían darle una sonrisa a mi madre, fue el último año donde comimos juntos todos los días. Inmediatamente comencé a trabajar y desde ese momento empezó a fluir el dinero y la familia a dispersarse de la mesa. De modo paradójico ese plato era y fue nuestro plato Premium en el país, hoy en día un lujo solo el hecho de conseguirlo, pronto volverá para apoderarse de la mesa venezolana.

He llorado ante las injusticias propiciadas a nuestros jóvenes en esta lucha, aun así el pecho se me infla al verlos cómo escriben este capítulo de la historia y sé que esta vez no será en vano, no cambiaría jamás la vida de ninguno de ellos por un día de porvenir, pero sí entendí que ellos van con la mirada de cambiar sus vidas por las miles que se pierden y se han perdido en estos años de dictadura. Dios bendícelos, protégelos, ampáralos y refuerza ese escudo con el que crean la resistencia que le devolverá a Venezuela su luz.

Si un día me fuera de mi país es por decisión propia y no porque me están sacando de él. Es en ese momento donde pienso y digo vale la pena luchar por esa LUZ EN LA OSCURIDAD.

Gracias Dios.

Alexander López chef Ligerito

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