Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de Adelaida, en Australia, revela una novedosa -aunque antigua técnica- para ayudar a las mujeres estériles  a quedar embarazadas, sin necesidad de someterse a una fertilización in vitro (FVI).

«En el último siglo, las tasas de embarazo entre las mujeres estériles han aumentado, según los informes, después de que sus trompas se inundaran con agua o aceite durante» una prueba de contraste de las trompas de Falopio bajo radiografía, explicó Ben Mol, investigador líder del estudio.

«Nuestros resultados han sido más emocionantes de lo que hubiéramos podido predecir, y ayudan a confirmar que una técnica médica antigua, sigue teniendo un lugar importante en la medicina moderna» precisó.

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El centenario método

Este método se utilizó por primera vez en 1917, hace 100 años. El mismo consistía en humedecer o rociar aceite de semilla de amapola yodado en las rompas de Falapio de las mujeres.

En esta oportunidad y para realizar el estudio, se investigó a un grupo aproximadamente de 1,100 mujeres que estuviesen recibiendo tratamiento por esterilidad con la técnica antigua.

El resultado fue sumamente exitoso, tanto para los científicos como para el 40% de las mujeres que participaron en el estudio y resultaron embarazadas en un lapso de 6 meses.

Así lo dieron a conocer los investigadores en un reportaje de la revista New England Journal of Medicine.

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«Las tasas de embarazos exitosos fueron significativamente más altas en el grupo del aceite, y tras apenas un tratamiento», afirmó Mol.

«Se trata de un resultado importante para las mujeres que no han tenido otra opción que buscar la FIV. Ofrece nuevas esperanzas a las parejas estériles», acotó.

«Se deberían realizar más investigaciones sobre los mecanismos subyacentes de lo que vemos. Por ahora, y tomando en cuenta que la técnica se ha utilizado durante 100 años, sin ningún efecto secundario conocido, creemos que es un tratamiento viable para la esterilidad antes de que las parejas busquen una FIV», planteó.

Evaluar cada parte de los órganos es fundamental

Asimismo dos expertos en esterilidad aseguraron que el método podría tener un mérito real.

«Hay dos factores que hemos sabido durante décadas. El primero es que las pacientes que no pueden concebir durante un periodo prolongado con frecuencia quedan embarazadas por su cuenta tras recibir una radiografía del útero con contraste», comentó el Dr. Avner Hershlag, jefe de Northwell Health Fertility en Manhasset, Nueva York.

«El segundo es que, cuando la radiografía se hace con un contraste soluble [en grasa] en lugar de un contraste soluble en agua, la tasa de embarazos espontáneos es más alta», agregó.

La investigación australiana sostuvo ambos hechos.

Por su parte, el director de endocrinología reproductiva y esterilidad en el Hospital Lenox Hill, en Nueva York, el Dr. Tomer Singer. Se mostró de acuerdo y aseguró que el estudio está bien diseñado.

“Confirma lo que, como endocrinólogos reproductivos, hemos sabido durante años, y reitera la importancia de evaluar cada parte de los órganos reproductivos antes de iniciar cualquier tratamiento contra la esterilidad, ya sea la inseminación o la FIV».

Singer indicó que los resultados podrían ser un poco distintos en EE.UU., sobre todo porque no todo el mundo puede recibir tratamientos de fertilidad cubiertos por un seguro.

«En nuestro centro, incluimos rutinariamente una prueba de las trompas de Falopio, por motivos tanto diagnósticos como terapéuticos. Lo tradicional es hacerlo entre los cinco y los doce días del periodo menstrual», dijo.

«Aconsejamos a las pacientes que, una vez se realiza, deben intentar concebir por su cuenta o con asistencia en los próximos meses».

Para Singer, «el motivo de que algunos endocrinólogos reproductivos no usen los contrastes basados en aceite, en comparación con los basados en agua, es el riesgo ligeramente superior de enfermedad inflamatoria pélvica y efectos secundarios».

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Algunos efectos secundarios

Los efectos secundarios pueden incluir un dolor pélvico que dura unas horas o unos días, y que se puede controlar mediante analgésicos de venta libre, aseguró Singer.

 

«Algunas pacientes experimentan una pequeña cantidad de sangrado vaginal, fiebre o escalofríos», añadió.

«Las complicaciones raras del [procedimiento] son una infección pélvica y una reacción alérgica al contraste, ambas muy por debajo de un 1 por ciento», dijo.

En cuanto a Mol, autor del estudio, cree que más parejas deben ser conscientes del procedimiento de irrigación.

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Con información de medlineplus.gov

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