La semana antepasada leí el siguiente titular “…padres del Hospital JM de los Ríos esperan por los resultados de las muestras de agua que tomó el Instituto Nacional de Higiene para determinar con rigor científico la magnitud de la contaminación que afecta a más del 60% de los niños de unidad de hemodiálisis…”; y el lunes leí otro tan dantesco como ese “… Murió tercer niño contaminado en el J. M. de los Ríos en 22 días. El adolescente, de 16 años, formaba parte del grupo de 15 menores de edad afectados en el Servicio de Nefrología por una bacteria en marzo”.

Es un problema de vieja data, como tantos otros que afectan a este hospital que atiende nada más y nada menos que al “futuro de la patria”, que son nuestros niños, por ello me pregunto: ¿este centro asistencial y la salud en general son el fiel reflejo de lo que se convirtió nuestra amada Venezuela?

Pues lamentándolo mucho, sí. El Dr. Huníades Urbina, dice “es muy duro, yo trabajé 30 años y fui director dos veces de este hospital, me da una tristeza terrible ver que se convirtió en una medicatura de pueblo adentro, propia de las montañas más alejadas del país, de esas a dónde no llega ni agua potable, algo verdaderamente espeluznante. Este centro fue una referencia pediátrica en Venezuela y Latinoamérica.”

Hospital JM de los Ríos.

Hospital JM de los Ríos. Foto referencial

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Uno de los tantos problemas que presenta el hospital es la contaminación de la Unidad de Hemodiálisis, específicamente de la planta de Diálisis Inversa, una máquina que necesita un mantenimiento cada 6 a 8 meses, como mínimo, pero hace año y medio no se le realiza.

El 11 de mayo, Samuel Becerra, de 12 años de edad, quien fue diagnosticado con el germen pseudomonas, fue el primero en fallecer y su madre había denunciado además que lo estaban tratando con un antibiótico vencido. Raziel Jaure, de 10 años, fue el segundo en morir también por la misma causa el pasado 3 de mayo; estaba contaminado con el germen klebsiellaen el mismo servicio. En muchas oportunidades los médicos han denunciado que continúan las fiebres altas, cada vez que los niños son dializados y los antibióticos con los que los tratan son donados, por lo que su suministro es intermitente. En algunas oportunidades pasan hasta dos días sin tratamiento, por lo que la bacteria no ha cedido en su ataque a varios de los menores.

Tanto la dirección del hospital como el Gobierno del Distrito Capital están al tanto desde febrero que los tres tanques de agua están contaminados porque la Unidad de Gestión de Tecnología en Salud, de la Universidad Simón Bolívar, hizo un estudio en el centro asistencial y entregó un informe para que se tomaran las medidas pertinentes. En dicho informe el equipo de investigadores describió que alrededor de los tanques había heces de animales y cuando llueve todo lo que está en el sótano y sub sótanos es arrastrado a los tanques que tienen las tapas abiertas.

El personal informó que se ha colocado pastillas de cloro a los tres tanques pero aún así, los niños son víctimas de la contaminación porque no se cuenta con los fármacos para ser tratados.

Hospital JM de los Ríos.

Hospital JM de los Ríos. foto Caraota Digital

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El Dr. Huníades manifiesta que si ya se tiene claro el problema, por qué no se destina un presupuesto para hacer el mantenimiento preventivo cada seis meses a las máquinas, cambiar los filtros, ver que está pasando por las tuberías del hospital y no esperar que mueran más niños porque eso es “criminal”.

 

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María Laura Garcia

 

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