Chipichipi
Chipichipi. Foto referencial

Cuando quiero despejar y limpiar mis pensamientos pienso en la playa, como nota anecdótica lo primero que me viene son olores, fuera de ese olor de mar, como nota gastronómica viene el olor del chipichipi, me parece uno de los ingredientes más representativos de la cocina venezolana, he tenido la bendición de poder realizar platos fascinantes con él.

Todo aquel olor, sabor o imagen, que me conecte con un buen recuerdo o experiencia placentera se queda en mi CPU y trato de rememorarlo en un plato, es así que nació el Chupito de Chipichipi, una preparación tan sencilla, pero elegante y divina a la vez, que me emociona solamente escribirlo, el tomar un ingrediente tan sencillo, económico, que probablemente hace que la gente no se detenga a verlo es lo fascinante de trabajarlo.

chipichipi
Chipichipi. Foto referencial

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Te invito a un ejercicio sensorial, estás leyendo mi columna, la respuesta es siiiiii, ahora siéntate lo más cómodo que puedas, recrea tu propia zona de relax, bien estés en tu casa o en tu oficina, ponte cómodooooo/aaaaaaa, es decir con la ropa que desees o sin ropa si te sientes más relajado o relajada, sin zapatos ni medias para que tengas contacto con tierra, cierra los ojos, piensa en esa playa que tanto te gusta, llevas todo el día, un baño de playa, sientes la brisa que sella los rayos de sol en tu piel y al terminar esa jornada quieres comer divino, con ese apetito que nos abre el mar, llegas y abres una botella de vino blanco o un buen espumante, en una copa comienzas por catar el elixir de uvas y te preparas para la elaboración de esta receta, que es alucinante de lo sencilla que es, en buena compañía fluye la buena vibra y energía, visualiza esa persona, agrégale una sonrisa en su rostro y bienvenido a nuestra cocina sensorial.

Chipichipi sin concha
Chipichipi sin concha. Foto referencial

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Tomas unos tomates, ají dulce (si se viene uno picante perfecto), soya, aceite de oliva y chipichipi, pon tus ingredientes sobre la mesa donde vas a trabajar, estéticamente hablando los colores hacen que tu plato se venda, así que serán pocos pero sumamente vistosos, corta el tomate en cuadros, el ají muy chiquito y reservas, previamente has lavado el chipichipi para quitarle la arena que suele traer, te sirves otra copa de vino, además tienes un buen ambiente musical, la música de tu gusto, la que te relaje, calientas un sartén previamente con un toque de oliva, pasas los chipichipi por ella hasta que doren, le agregas el ají previamente salteado, un toque de salsa soya y reservas todo, tomas una copa pequeña de vidrio y en ella colocas el tomate en el fondo, luego agregas tu salteado de chipichipi y veras como los jugos de la soya con el aceite de oliva y el sabor del chipichipi dorado se escurren bañando el tomate, en dos segundos tomas casabe y lo pasas por el sartén bien caliente para que bote la humedad y quede tostado y crocante, te sirves otra copa y puedes bailar un toque de una canción mientras sirves tu plato, por cierto si con este plato no se enamoran de ti, no es la persona, coloca sobre el casabe crocante una cucharadita del Chupito y déjate llevar por esa explosión de texturas y sabores.

P.D. la nota afrodisíaca la pone nuestra mente, el chipichipi es una excusa para dejarla fluir, así que prepárate para todo lo que este plato te va a regalar al degustar, una copa más y observa las burbujas si es un espumante, sonríe y besa a tu pareja.
Gracias Dios!!!

Alexander López chef Ligerito

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