El chemsex es una moda sexual que inició bajo la cultura inglesa del Underground. Se ha paseado por diversos conciertos abiertos en Europa causando furor entre los jóvenes, y temor por parte de las autoridades sanitarias, advirtiendo sobre el gran peligro que puede conllevar este riesgoso juego sexual que incluso, puede degenerar en la sociedad.

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¿En qué consiste exactamente el chemsex?

Se conoce que el chemsex es una conducta sexual donde intervienen drogas sintéticas que perjudican el comportamiento bajo sus efectos. Por lo general, es una práctica que se dirige a la población homosexual, donde los hombres se citan con otros hombres mediante aplicaciones tecnológicas de coqueto virtual. Sin embargo, la moda también se está volviendo popular entre los heterosexuales.

El tipo de estupefacientes que intervienen en este peligroso juego de ruleta rusa, son también un dato preocupante. No son simples drogas psicoactivas que permiten una mayor y más duradera actividad sexual, sino que permiten unos niveles de desinhibición extremos como: la mefedrona, la metanfetamina de cristal, el hidroxibutirato y la butirolactona, provocando un estado de éxtasis que puede llegar a durar varios días seguidos y sin dormir.

Por lo tanto, el consumo de estas sustancias estupefacientes da inicio a orgías desproporcionadas y de larga duración, no solo aumentando el peligro físico sino también el aumento de probabilidades en contraer infecciones sexuales.

¿Qué causas alimentan el fenómeno?

El chemsex tiene una explicación psicológica, como la mayoría de tendencias y actitudes sociales. Y es que a través de varios estudios realizados por expertos en la materia, se asevera que en la mayoría de los casos, quienes participan en estos encuentros sexuales son personas de baja autoestima y confianza.

Es decir, son individuos que tienen poca capacidad de relacionarse con aquellas personas que les atraen físicamente y no saben cómo enfrentar una situación de flirteo, así que acuden a un evento de envergadura macro para no sentirse tan cohibidos.

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Los efectos psicológicos

El diario británico British Medical Journal explicó los efectos psicológicos que desarrolla la ingesta de este tipo de drogas que se muestran excepcionales.

Tanto el cristal como la mefedrona, imprescindibles para aguantar el ritmo impuesto por el chemsex, suponen una aceleración del ritmo cardíaco que conducen a una sensación de euforia y atracción sexual, en tanto que el hidroxibutirato (GHB) es un poderosos desinhibidor y, además, analgésico.

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De esta manera, las preocupaciones que se derivan a la celebración de este tipo de festividades son tanto psicológicos como físicos. En lo mental, el cristal puede acarrear una dependencia terrible, perdiendo toda noción de realidad y tiempo.

Con información de psicologiaymente.net

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