El sobrepeso y la obesidad, determinados por un aumento del índice de masa corporal, pueden afectar la salud de la mujer desde la adolescencia y hasta la tercera edad, y es un factor que podemos prevenir para evitar el desarrollo de ciertas enfermedades.

Desde tempranas edades de la vida de la niña o joven, cuando comienza la aparición de los caracteres sexuales secundarios y la primera menstruación, la obesidad puede relacionarse con irregularidad de los ciclos menstruales y la aparición de síndrome de ovario poliquístico, caracterizado por alteraciones hormonales como exceso de andrógenos, trastornos menstruales, alteraciones metabólicas como hiperinsulinismo y acné. Posteriormente estas pacientes frecuentemente presentan problemas de fertilidad por los trastornos de la ovulación que genera el ovario poliquístico.

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¿Qué sucede con la obesidad y el embarazo?

Las mujeres con exceso de peso corporal pueden desarrollar ciertas patologías como la hipertensión arterial y cuadros hipertensivos del embarazo como la preeclampsia, diabetes gestacional, distocias del parto y mayor frecuencia de cesáreas. Es importante recordar que patologías como la preeclampsia representan un factor de riesgo para partos prematuros con todos los riesgos de morbilidad y mortalidad neonatal que esto implica. También se ha demostrado que hijos de madres con obesidad suelen presentar también esta entidad.

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Un riesgo a cualquier edad

Como todos sabemos, por todas las campañas de salud cada vez publicitadas, tanto para hombres como para las mujeres, la obesidad es un factor de riesgo importante para el desarrollo de enfermedad cardiovascular como hipertensión y cardiopatías y de algunos tipos de cáncer, como el cáncer de mama, endometrio, adenocarcinoma de esófago, cáncer de hígado y páncreas y cáncer colorectal. Por otro lado y no menos importante, la obesidad condiciona la aparición de diabetes tipo 2, con todas las consecuencias a nivel cardíaco, renal, y vascular que esto representa, además de afectar en ocasiones la autoestima del individuo.

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Aprender a controlar el peso desde la juventud

Si educamos a la población infantil y juvenil en asumir hábitos alimenticios saludables, como la ingesta adecuada de frutas y vegetales, evitar el exceso de azucares refinados y alimentos procesados, además de adoptar la práctica de algún tipo de ejercicio, las posibilidades de desarrollar obesidad en el futuro son escasas. No se trata de imponer dietas ni rutinas estrictas; sino de asumir que algunos alimentos son menos nutritivos que otros, y que por lo tanto no podemos consumirlos diariamente.

Por. Dra. Peggi Piñango

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