La autoagresión es un problema grave que afecta a muchos adolescentes. Según explica la psiquiatra Petra Aponte, este tema se ha vuelto un motivo común de consulta, aunque también puede ser un hallazgo casual en la entrevista clínica de un adolescente evaluado.

Este proceso puede iniciarse en la adolescencia, y se observa de manera más común en las niñas, acota.

Se puede definir como la agresión deliberada que una persona hace sobre su cuerpo sin que haya intencionalidad suicida. Suelen agredirse con objetos como hojillas, fósforos, cuchillos, navajas. En realidad, con cualquier objeto que les pueda producir rasguños, arañazos, heridas o quemaduras simples.

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¿Por qué lo hacen?

Cuando evaluamos adolescentes, explica Petra Aponte,  la respuesta común entre ellos, es la manifestación de encontrar alivio a su dolor emocional; como una sensación de control al saber de dónde proviene dolor específicamente. Es como si la lesión que se produce a nivel físico que le origina dolor y la impresión de ver sangre le distrae de las emociones dolorosas, indica.

La autoagresión puede manifestarse como conductas compulsivas ante presiones por cumplir expectativas que les son impuestas y que ven inalcanzables, propias o del entorno. Así por ejemplo, cortarse puede originar un hábito: cuanto más se corta más necesidad sienten de seguirlo haciendo por el alivio temporal del dolor emocional que les brinda.

adolescentes que se agreden

Foto referencial

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Más causas

También la presión por ser aceptado en los grupos ocasiona que los adolescentes caigan en estas conductas. Hoy día hay una especie de exigencia por parte de los jóvenes que llevan a cabo esta práctica de manera grupal, presionando a otros a hacerlo. Algunos ceden para ser aceptados y tener sentido de pertenencia. Por otro lado para mostrar valentía y evitar el acoso escolar.

También es importante no perder de vista que hay problemas mentales importantes detrás de estas conductas. Por ejemplo:  actos impulsivos, obsesiones, compulsiones, depresión, trastorno bipolar, psicosis, esquizofrenia, compromiso intelectual, autismo, intoxicación aguda por drogas. Además, en un alto porcentaje, características de lo que se va estructurando como trastornos de personalidad, caracterizadas por relaciones interpersonales intensas e inestables.

La recomendación es estar atentos a las conductas de nuestros hijos y buscar ayuda médica tan pronto como se note alguna situación anormal.

Fuente: Petra Aponte Martinez, psiquiatra.

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