La menopausia se caracteriza por la ausencia de menstruaciones durante un año consecutivo, debido al cese de la función de los ovarios y por consiguiente la disminución importante de la producción de las hormonas conocidas como estrógenos.

En esta etapa pueden aparecer ciertos síntomas: “calorones” o “sofocones” denominados síntomas vasomotores, insomnio, resequedad vaginal, ansiedad o el mal humor, palpitaciones y disminución de la líbido o apetito sexual.

No todas las pacientes que se encuentran en la menopausia presentan estos síntomas, y este es uno de los principales factores a tomar en cuenta a la hora de preescribir terapia hormonal en la menopausia.

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La terapia hormonal sigue siendo el método más efectivo para el tratamiento de los síntomas vasomotores y la resequedad vaginal denominada también atrofia urogenital, sin embargo la relación riesgo-beneficio de iniciar este tratamiento varía entre las mujeres perimenopausicas que son aquellas que están en el periodo alrededor de la menopausia, y aquellas pacientes postemenopausicas, que son aquellas que ya presentaron la menopausia.

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Los beneficios de la terapia hormonal son mayores si se inicia en la perimenopausia, y los riesgos aumentan si se inicia en la postmenopausia.

Aunque anteriormente se indicaba tratamiento hormonal por periodos prolongados a la mayoría de la pacientes, la recomendación actual después de estudios científicos que evalúan el riesgo de prescribir estos tratamientos, se basa en individualizar a cada paciente según los síntomas y la necesidad de prevención, así como evaluar la historia médica personal y familiar, y las expectativas de cada mujer.

La terapia hormonal de reemplazo debería indicarse en aquellas pacientes sintomáticas por el tiempo realmente necesario, el menor tiempo posible y a la menor dosis posible, siempre bajo prescripción y supervisión médica, y que no tengan ningún tipo de contraindicación como antecedentes personales o familiares de cáncer de mama.

Este tipo de tratamiento debería formar parte de un conjunto de estrategias que incluyen hábitos en la rutina diaria como alimentación balanceada, ejercicio, abandonar el hábito de fumar, y consumo de alcohol en un nivel seguro.

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En el caso de aquellas pacientes con síntomas que ameriten tratamiento médico y que tengan contraindicación para la terapia hormonal de reemplazo se pueden considerar otras opciones no hormonales que pueden mejorar los síntomas, probablemente con una respuesta más lenta en la desaparición de los síntomas si se compara con las terapias hormonales, pero que ofrecen una alternativa para estas pacientes cuyos síntomas disminuyen la calidad de vida.

En la actualidad se cuenta con derivados de las isoflavonas de soya y los fitoestrogenos como tratamientos de origen natural que han demostrado mejoría de los síntomas vasomotores; también existen moléculas farmacológicas diferentes a los estrógenos ideales para pacientes con contraindicación a los estrógenos, que actúan en receptores hormonales diferentes a estos, como es la tibolona y algunos derivados de la testosterona que son herramientas útiles en el tratamiento de los síntomas. Sin embargo ninguna de estas prescripciones deben automedicarse ni mucho menos combinarse. Siempre deben ser indicadas por el médico quien conoce los riesgos y evalúa el tiempo a prescribirlas.

Recuerda que como primera medida ante los síntomas de la menopausia se recomienda la actividad física, alimentación balanceada y suspender el hábito tabáquico.

Por. Dra. Peggi Piñango

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