Dada nuestra realidad resulta imposible no hablar del estrés, de hecho no hay conversación ni instante del día en el cual, no salga a relucir esta palabra o simplemente que no sintamos agobio por cualquier circunstancia. Muchos estamos desbordados de responsabilidades para poder seguir en momentos tan especiales como los que atravesamos y además cargados de sentimientos para nada positivos que nos cargan emocionalmente de tal forma que nuestro cuerpo se encuentra batallando para mantenerse sano. Muy complicado resulta que, ante el continuo ataque, nuestro organismo no reaccione y se defienda. Quién se imaginaría que hasta nuestra boca sufre los estragos de la tensión nerviosa.

Sucumbiendo ante el estrés…

El estrés hace mella en todo, hasta en los dientes y la mandíbula, generando problemas como el bruxismo que a mí en lo particular me provoca dolores intensos en la mandíbula y sus músculos, así como en los del cuello y hasta en los de la parte alta de la espalda.

El bruxismo para aquellos afortunados que no lo conocen no es otra cosa que el hábito inconsciente de apretar o rechinar los dientes sobre todo al dormir, aunque podemos hacerlo despiertos.

Lo peor de esta condición es que a la larga desgasta y debilita los dientes. Incluso yo he llegado a experimentar una disfunción de la articulación temporomandíbular, es decir, se trabó la mandíbula al abrirla debido a la constante presión que genera el apretar los músculos por estrés, lo que causa dolor en ésta.

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bruxismo

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Claro está, la gravedad del estrés es cuando este se vuelve crónico, algo que en Venezuela es inevitable, la mayoría lo padecemos; y la intención de escribirles sobre esto, es que detecten a tiempo los desórdenes que provoca para que puedan tomar cartas en el asunto y evitar males mayores.

El estar permanentemente atareados, sin tiempo para hacer pausas o procurarnos espacios para implementar hábitos saludables, hace que por ejemplo, nos saltemos costumbres básicas como cepillarnos los dientes eficientemente, no es simplemente cepillarnos, se trata de hacerlo bien sin apuros y usando el hilo dental.

Normalmente nos distraemos ante la prisa y no valoramos lo que significa una adecuada higiene, sobre todo los caballeros que normalmente no llevan un bolso donde guardar estos implementos. Este vivir de carreras y sin planificarse da lugar a una mayor acumulación de residuos en las encías y su inflamación, proceso que recibe el nombre de gingivitis y viene acompañado de mal aliento o halitosis.

Por otro lado, muchas veces les he hablado de los altos niveles de cortisol, hormona del estrés, que circula por nuestro organismo cuando andamos como locos, y los estragos que ocasiona por ejemplo a nivel metabólico; pero es que además este “enemigo público” como lo llamo, puede provocar inflamación, lo que propicia un mayor riesgo de padecer enfermedad periodontal o peridontitis, que simplemente es la fase aguda de la gingivitis, pero también nos afectarán las populares caries.

Además un sistema inmunológico debilitado por el estrés abre las puertas para que entren al cuerpo bacterias y otros microorganismos, que en nuestra boca provocan, mencionándole lo más simple, las molestas llaguitas blancas que se llaman aftas.

gingivitis

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Indispensable… Mejorar nuestro estilo de vida

El actual estilo de vida implica una acumulación progresiva de tensión y ansiedad que trastocan todos los ámbitos de la salud, incluida la salud bucal, como habrán notado. Por tanto esos espacios de bienestar, en los cuales implementen hábitos para regalarse salud, resultan indispensables. De lo contrario finalmente tendrán que ocupar mucho más tiempo y algo que cada vez tenemos menos: dinero y recursos.

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Hagan el esfuerzo por dejar de lado, hábitos adquiridos en momentos de estrés, como el fumar, consumir alcohol en exceso, alimentarse mal y la mala higiene bucal, que sostenidos en el tiempo enfermarán su boca.

Por todo lo dicho, es obvio que el mejor tratamiento preventivo para evitar el dolor de dientes más su deterioro asociado al estrés es combatirlo, ya sea practicando ejercicios de relajación, con terapia psicológica o cualquier otra técnica, más con actividad física.

Y además comiencen desde hoy a regalarse lo que les dije y he denominado “pausas saludables”, es decir, así como dedican tiempo a la relajación y el ejercicio, es vital dedicarle minutos a la higiene bucal, sin importar si se están muy atareados, principalmente en las noches.

También, hay que practicarse una limpieza con el odontólogo cada seis meses y hacerse una revisión anual para evitar cualquier complicación en la boca. Durante esos chequeos, se deben revisar los problemas que el aumento de la tensión emocional pueda causar en la salud bucodental; y en función de los mismos implementar el tratamiento más adecuado para cada problema que se diagnostique: férula para el bruxismo, ortodoncia, etc.

Instagram: @atusalud

María Laura Garcia

Esta columna fue publicada originalmente en Caraota Digital