“Si mi mamá hubiese tomado la iniciativa de conversar sobre la homosexualidad, se lo hubiese confesado sin problema. Necesitaba decir la verdad sobre quién soy, y qué quiero en la vida”, reveló Víctor Moreno, joven venezolano residenciado de Chile.

Existen muchos temas que las personas prefieren evitar, por temor, desconocimiento, tabú o porque generan polémica. En la actualidad, hablar sobre la homosexualidad no es tan “escandaloso” como lo era hace una década. Sin embargo, aún se ven noticias de violencia o bullyng hacia aquellas personas a quienes les atrae su mismo género.

La médico sexólogo, Máster en Terapia de la Conducta, Luz Jaimes, asegura que el comportamiento de una persona homosexual varía según la base emocional afectiva que tenga como individuo.

“No existen características físicas, en homosexuales ni heterosexuales, esto explica por qué dentro de la respuesta al sexo que tiene cada individuo, hay la administración de género llamada orientación sexual, describiendo la atracción sexual, erótica en fantasías, ideas o encuentros sexuales con personas del mismo sexo (homosexual), diferente (heterosexual) o ambos sexos (bisexual)”, explicó la doctora Jaimes.

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Los padres de hoy en día son mucho más participativos en las actividades diarias de sus hijos, sobre todo con los varoncitos de la casa. Es común que los niños practiquen fútbol, béisbol, natación, karate; mientras que las niñas realicen manualidades, pintura, música y baile.

Pero, ¿qué pasa cuando los hijos no demuestran atención hacia las actividades tradicionales para su sexo? Al contrario, los padres notan en ellos una baja autoestima, están deprimidos, asustados y sienten temor a expresarse. 

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Comunicación sin tabú

Por un momento, cerremos nuestros ojos e imaginemos que estamos haciendo algo que no es lo que queremos, que no nos identifica, que nos hace aparentar ser otra cosa, que no nos permite expresarnos tal cual pensamos. Así se sienten los jóvenes homosexuales.

Ahora, imagínense tener que decirle a las personas más importantes de tu vida, como son tu mamá y/o papá, que eres diferente y tal vez, eso no les guste por la presión que establece la sociedad, sobre cómo debemos comportarnos. Es una situación difícil, ¿verdad?

La mayoría de los jóvenes gays no informan a sus padres sobre los problemas que enfrentan a diario en las escuelas o universidades, como insultos y discriminación. Es por ello, que los padres deben mantener una comunicación constante y cordial con sus hijos.

“Lo propio de esta situación es hablar directamente con él o ella, preguntarle sobre la duda que como padre tiene, no entrar en sospechas, revisión de teléfonos y/o redes sociales, llamadas telefónicas etc. si es confirmada la sospecha ofrecerle apoyo y aceptación, según sea el caso”, recomendó la médico sexólogo.

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Jaimes piensa que, de esta manera, se demuestra el buen nivel de afecto y comunicación que lo padres tienen con sus hijos, además de no hacer juicios ni caer en arbitrariedades, pensando lo que quizá está sucediendo o no.

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Madurez sexual

“Mi mamá siempre lo sospechó. En el colegio siempre fui el niño raro, porque era el que coleccionaba cosas de Britney Spears, las Spice Girls; pero yo más bien veía como algo malo el que me gustaran los Backstreet Boys”, confesó Víctor Moreno.

El joven venezolano residenciado en Chile, admite que cuando tuvo 15 años llegó a pensar que algo estaba mal en él, porque le atraían otros hombres. Pero, asegura que con el tiempo aprendió a aceptarse y valorarse como ser humano.

Víctor creció en una familia tradicional y religiosa, conformada por mamá, papá y una hermana menor. Explica que todo cambio para él, cuando vivieron tres años en Canadá, donde fue más independiente y conoció otra cultura. “Fue algo nuevo, allá empecé a salir con otro compañero de clases, chateábamos en las noches a escondidas de mi familia. Tenía miedo al rechazo”, confesó Moreno.

Cuenta que todo cambió cuando se regresaron a Venezuela, donde comenzó una relación con un hombre mayor, bastante conflictivo con su expareja. Víctor asegura que estos problemas lo animaron a confesar su homosexualidad. “Preferí decir la verdad, a que viniera un extraño y le contará a mi familia”, enfatizó el joven.

Asegura que, al confesar su preferencia sexual sólo recibió comprensión, amor y confianza. Cree que su caso es único y positivo, porque reforzó la relación con su madre, y ahora puede ser completamente sincero sobre sus sentimientos y pensamientos.

Sin embargo, su padre -un hombre tradicional- prefirió evitar la conversación. “Con mi papá, nunca se habla del tema. Él está consciente de mi sexualidad, pero no habla de eso, y no hace nada al respecto. Preferí dejarlo así, él es muy cerrado para ese tema”, señaló Víctor.

Afirma que luego de confesarse homosexual, puede sentirse tranquilo hablando de lo que le gusta sin importar el que dirán. “Confesar la homosexualidad depende mucho de la madurez. Si te muestras inseguro y temeroso la respuesta de tus padres será de preocupación”, finalizó Víctor Moreno.

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Buscando la armonía familiar

Los padres que sospechan de la sexualidad de sus hijos, constantemente se preguntan ¿Cómo reaccionar a esta situación? La doctora Jaimes recomienda no poner etiquetas al joven, ya que la experiencia en su consultorio demuestra que viven con mucha duda, confusión y miedo al rechazo de la familia.

“Hay que ayudarle, con grupos de apoyo o especialistas, a manejar su orientación sexual, ya que puede elegir el aislamiento social. La tarea principal es aprender a manejar el estigma social y, generalmente, si tiene el apoyo familiar se observa un incremento de la autosatisfacción y felicidad”, señaló Jaimes.

La sexóloga cree que luego de la confesión no se deberían cambiar las estructuras del comportamiento familiar ni afectar a ningún miembro, lo más adecuado es seguir la cotidianidad con iguales características hasta ese momento.

“En algunas familias es muy difícil la aceptación, pero a través del afecto se puede lograr una mejor relación y no transitar por caminos del desamor, rechazo y lo muchas veces visto: la evitación del contacto”, finalizó la medico sexólogo, Máster en Terapia de la Conducta.

Si deseas orientación de la sexólogo Luz Jaimes, puedes contactarla por los números telefónicos (0212) 551-25.68 o 550-11.65. También puedes seguirla  en Instagram, Twitter y Facebook como @draluzjaimes

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