Siempre se nos ha dicho lo importante de mantenernos hidratados durante el día, indistintamente si realizamos o no una actividad física. No solo por aspectos fisiológicos, sino que también es una forma de contribuir a la reparación corporal, al cuidado de la piel, al buen funcionamiento del cerebro, entre otros, para evitar un cuerpo sediento y deshidratado. Sin embargo, poco se nos ha dicho del efecto contrario y el riesgo de una hiponatremia o mejor conocida como una sobrehidratación.

Básicamente, una sobrehidratación es una situación anormal y poco inusual. Esta se da cuando los niveles de sodio disminuyen significativamente debido al consumo en exceso de líquidos que no posee dicho elemento; y por ende, favorece a la eliminación del mismo a través de las vías normales y naturales como la sudoración y la orina.

Sabiendo que el sodio es un electrolito básico para el funcionamiento muscular y nervioso de nuestro cuerpo, cuando estamos sobrehidratados, la fatiga y la pesadez pueden aparecer.

sobrehidratación

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Riesgos de una sobrehidratación

Cuando realizamos por ejemplo alguna actividad deportiva o de desgaste energético, perdemos muchos electrolitos, es decir, sodio, lo cual nos lleva a consumir agua, para recuperarlos. No obstante, cuando bebemos más de lo sugerido se crea la sobrehidratación, que puede traer efectos secundarios o conllevar riesgos físicos como:

  • Desgaste físico severo
  • Dolores de cabeza
  • Pesadez
  • Punzadas en el pecho
  • Inflamación en manos y pies
  • Hinchamiento de estómago
  • Calambres
  • Mareos
  • Náuseas
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Aunque son muchos más los síntomas o riesgos que presenta una sobrehidratación, los ya mencionados son tan solo algunos de los más comunes. Pero hay otros síntomas que pueden aparecer:

  • Dolores cardiacos
  • Pérdida del conocimiento y
  • Ataques convulsivos

Cuestión de electrolitos

Quienes tienen menos electrolitos son más propensos a la sobrehidratación, por lo que es importante destacar que tanto la deshidratación como la hiponatremia están directamente relacionadas; y aunque no nos demos cuenta, la primera lleva a la segunda, siempre y cuando no se lleve un proceso adecuado de hidratación.

Por otra parte,  la sobrehidratación tiende a ser más frecuente en los niños y en las mujeres debido a que ambos cuerpos físicamente poseen niveles bajos de electrolitos.

Asimismo, las personas que no llevan una vida activa o una alimentación sana,son más propensas porque estos factores de una u otra manera fomentarán la aparición de la deshidratación, y por ende la sobrehidratación.

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En conclusión, debemos cuidar la cantidad de agua que debemos durante el día, recordemos que son al menos 2 litros del vital líquido diariamente. Sin embargo, hay que tener en cuenta algunos hechos: que no haya retención de líquidos, que beber alcohol deshidrata y que si se realiza una actividad física frecuente o intensa, debe cuidarse el consumo de líquidos.

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Con información de spainfitness.com