En cualquier receta que esté en proceso, podemos armar nuestro mise en place (todo en su lugar, ingredientes o elementos a usar en una receta). Nos damos nuestro tiempo para colocar todo en su sitio, le damos su cocción respectiva, luego integramos todos los elementos presentes, procedemos a corregir el sabor… es cuando se suele usar sal para sellar el toque final. Esta metodología es lo que comúnmente usa gran parte de la población.

En mi caso he aprendido a disfrutar el proceso de cada cosa que vivo. Es cuando me doy cuenta que la sal, que usan los demás para finalizar una receta, yo se la he colocado aprovechando los demás ingredientes y su sabor, logrando que ellos se decanten en todo su esplendor.

La sal jamás la coloco al principio, permito que los sabores salgan a relucir y los vivo uno a uno. Al final de cualquier cocción, chequeo su sabor y finalizo con la sal que me dejaron todo los elementos presentes.

sal en la comida

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Así tal cual es la vida, vivimos procesos en un día a día donde queremos tapar su sabor o esencia con sal. 

Desde el principio, durante o al final de cualquier preparación o momento que vivimos, me acuerdo claramente que mi padre tomaba dos tragos por socializar en una reunión, hablaba con todo el mundo, se reía con mucho gusto, muy agradable de trato, caballero y no necesitaba estar ebrio o borracho para vivir ese momento, probablemente eso me marcó muchísimo, entendí que se puede disfrutar sin excesos, sin distorsionar la palabra disfrute.

En algún momento no tuve carro o moto, evidentemente tenía que caminar, taxi, cola o bus, recuerdo con agrado que siempre he sido muy feliz al caminar y agradecido con Dios por permitirlo. Momentos donde soñaba despierto, donde imaginaba todo lo bonito de la vida, que soy de disfrutar el paisaje, el camino, sin pensar en lo que no tengo y agradeciendo lo que si tengo.

Hoy rememoro cada uno de los días de mis inicios, agradeciendo nuevamente todo lo aprendido, todo lo vivido. Lo malo fue y es la base de aprendizaje para lo que soy hoy en día. Si me preguntaran hoy en día ¿lo vuelves a vivir?, lo vuelvo a vivir, vuelvo a sentir en mi alma y mi corazón cada uno de esos momentos y me levanto nuevamente.

Es cuando pienso que los atajos para darle sabor a la vida no los conocí y si los conocí los evité. El día de mañana no podrán decir que he robado a nadie o he dañado a nadie para salir adelante. No he sido partidario de la viveza, cada cosa que tengo la he ganado con mi trabajo y mi esfuerzo, es así como le he dado sabor a mi vida.

chef cocinar

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Siento que he vivido al máximo cada una de mis etapas de modo natural, con el sabor propio de cada momento, sin excesos, sabiendo que la esencia de cada una de ellas fue vivirlas en su tiempo a su ritmo.

Toda esa combinación es lo que ha logrado que disfrutara cada ingrediente con su esencia, sin tapar su verdadero sabor o esencia, con la sal que a veces colocamos para acelerar procesos o cocciones de vida.

El día que parta de este plano, será sintiendo que he degustado la vida en toda su plenitud. Ella con sus sabores me ha dado los mejores banquetes, platos o preparaciones que cualquier ser humano haya probado.

Por eso la sal de la vida es la presente en cada elemento o ingrediente presente en toda preparación. Debemos solo hacer uso de ella, para enaltecer los sabores que nos brinda la vida.

Gracias Dios.

Alexander López chef Ligerito

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