Por Dr. J. Eric Ahlskog, Neurología de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota

No existe ningún análisis que por sí solo sirva para diagnosticar la enfermedad de Parkinson, sino que el diagnóstico se establece según los antecedentes médicos y los síntomas del paciente, así como el examen neurológico y el físico.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo del sistema nervioso que afecta el movimiento. En las personas que padecen esa enfermedad, ciertas células nerviosas del cerebro, llamadas neuronas, mueren de forma gradual.

Muchos de los síntomas de la enfermedad de Parkinson se relacionan con la pérdida cerebral de neuronas, las cuales producen una sustancia química llamada dopamina. Los síntomas son muy distintos entre una y otra persona.

Los síntomas

Parkinson

La enfermedad de Parkinson se desarrolla lentamente con el transcurso del tiempo. En las primeras etapas de la enfermedad, los síntomas pueden ser muy leves y apenas notorios.

Aproximadamente 80 %o de las personas con la enfermedad presenta algún tipo de temblor (o sacudidas) en una de las extremidades; y lo usual es que primero afecte la mano o los dedos. Con el tiempo, el Parkinson suele dificultar los movimientos rápidos y produce rigidez muscular, lo que restringe la amplitud de movimiento y, a veces, causa dolor. Eso puede llevar a que la persona camine arrastrando los pies y con pasos cortos. Además, lentifica las tareas cotidianas, como levantarse de una silla, escribir o vestirse.

Algunas personas con la enfermedad de Parkinson desarrollan una postura encorvada y sienten inestabilidad.

Este padecimiento, normalmente altera la espontaneidad y normalidad de los movimientos corporales, tales como parpadear, sonreír o balancear los brazos al caminar. La pérdida de la dopamina puede, a veces, desencadenar trastornos del sueño, ataques de pánico, ansiedad o insomnio.

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El diagnóstico

Parkinson

Foto referencial

Los neurólogos buscan esos síntomas cuando creen que se encuentran ante un diagnóstico de enfermedad de Parkinson.

Pese a que tal vez se recomiende hacer estudios por imágenes del cerebro o análisis de sangre, por lo general el diagnóstico se establece en base a las características identificadas en el consultorio médico.

Cuando en la evaluación inicial, el proveedor de atención médica sospecha mucho que el paciente sufre la enfermedad, posiblemente le recete carbidopa y levodopa, fármaco combinado que ayuda a reemplazar la dopamina en el cerebro.

Cuando los síntomas de la persona mejoran considerablemente al tomar la combinación de carbidopa y levodopa, eso suele ser una clara señal de que los síntomas son producto de la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, los cambios no ocurren en cuestión de uno o dos días, sino que el máximo efecto se consigue cuando la persona toma la dosis correcta del medicamento durante un período prolongado de tiempo.

En quienes el padecimiento está completamente desarrollado, es fundamental establecer un diagnóstico exacto que lleve a la dosis adecuada de la combinación de carbidopa y levodopa. En la mayoría de los pacientes, el tratamiento también abarca un programa de ejercicio para mejorar el estado físico, la fuerza muscular, la flexibilidad y el equilibrio.

A pesar de que no haya cura, en la mayoría de los casos es posible controlar bien tanto la enfermedad como sus síntomas, a fin de que los enfermos puedan continuar participando en actividades y llevando una vida plena.

Con información de nota de prensa

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